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domingo, 20 de mayo de 2018

La soberbia ofende a Dios


¿A quién ofendemos cuando actuamos con soberbia?
Al mismo Dios: “El problema por el cual se te han apartado tus compañeros, impidiéndote disfrutar y aprender de ellos; y deseo que mis palabras no mientan, ese problema, se llama soberbia. Si tú logras apartar de ti ese terrible mal, restablecerás ante ellos tu debido lugar. Serías capaz de valorar la compañía de los demás, su sabiduría, sus retos, su amor sincero. Ten en cuenta que sin soberbia tu vida sería semejante a estar en una fiesta.  Ah y te digo más, esto es verdad, la soberbia usada contra tus compañeros, ofende también a Jehová”—le dijo Gaudencio al joven Aurelio” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La soberbia ofende al Señor”: 19-05-2018.

Creerse más que los demás, atropellar el derecho de las personas, tratar a los otros con desprecio y verlos insignificantes o minúsculos; son actitudes que denotan soberbia. La soberbia no agrada a Dios porque Él nos ha hecho a todos por igual, con el mismo valor ante Él. Somos hechos a su imagen y semejanza y por tanto, merecemos todos un trato digno, respeto y ser tomados en cuenta. “Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo.” Nm.15:30.

Padre, aparta de mí todo signo de soberbia, quita de en medio de mi ser toda actitud de altivez, que te ofende y que afecta y denigra a los demás. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 18 de enero de 2018

Buena Actitud sólo con Jesús

¿Qué determina mi éxito o no en la vida?
Mi actitud, cómo enfrento a las personas y cosas: “Tengo conocimiento y muchísima habilidad.  En lo que hago todos dicen que soy un mago. Por lo tanto, estoy seguro, que para mí se me abrirán las puertas en el futuro”—dijo Aurelio muy contento.  El sabio Gaudencio lo escuchó con atención y así le aconsejó: “El valor del ser humano en los demás, no sólo es dado por la suma de sus conocimientos y habilidades así nomás, en esta ecuación, esta suma está multiplicada por la actitud que tengas vos. Y eso todo lo determina: tu reacción, tu respuesta que tengas de las distintas cosas de la vida” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La actitud es lo que determina tu éxito o no en la vida”. 17-01-2018.

Dice Marcelo Patrono, que “Lo más poderoso que tenemos es la actitud”, que nuestra actitud “determina el enfoque de la vida”. En otras palabras, la actitud es la manera de cómo respondo ante los distintos acontecimientos de la vida.  Esta respuesta o reacción, puede ser negativa o positiva, amable o drástica, iracunda o calmada, temerosa o valiente, pesimista u optimista. ¿De qué depende nuestra actitud? De la manera en que pensamos, pero nuestros pensamientos surgen de lo que creemos. Así que nuestra actitud está basada o no en la fe. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.  Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”  Efe.4:31-32.

Padre, el éxito en esta vida no se trata de tener títulos, propiedades, dinero, fama o prestigio; no.  Se trata de cómo yo respondo ante las distintas afectaciones o bondades que pueda recibir de esta vida. Y el éxito depende si hago o no, lo que Tú me dices en tu Palabra.  Que pueda responder como Tú lo has hecho a cada situación y momento, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor.


martes, 14 de noviembre de 2017

Actitud y fe para vencer

¿Superar el obstáculo es lo que cuenta para vencer los mismos?
No, es tu actitud de vencedor: “Cuenta una historia que en la selva vivían tres leones. Un día el mono, quien era el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: “Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la montaña difícil, la más alta de toda la selva. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.  El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.  Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey? En ese momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: ¡Yo sé quién debe ser el rey! Yo estaba volando bien cerca de ellos y escuché lo que cada uno dijo a la montaña. El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.”  Cuento Anónimo, enviado por Darling Hüeck y recortado.

No importa ser derrotado, casi siempre tendemos a fracasar en el primer intento de algo que emprendas o quieras superar. Lo importante es que sabemos que con Dios contamos y que por lo tanto, no importa el tamaño del reto, nosotros lo superaremos si nos enfrentamos a él sin miedo.  “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.”  Dt.20:1

Padre, contigo puedo vencer toda adversidad por muy grande, difícil o imposible que pueda verla.  Porque para ti no hay nada que sea grande, difícil o imposible.  Y tú me enseñas y me animas a vencer todo en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Cambio de ideas precede a un cambio de actitudes

¿Cómo es la transformación de nuestro entendimiento?
Por medio de los cambios de nuestras ideas y actitudes: : “Me enojé todo, porque creo que me vio la cara de tonto.  Preocupado porque mis niños andaban sin calzado, busqué de donde no tenía para proveerles sus zapatos. Pero mi ex andaba bacanaleando.  Cuando le pregunté si ya mis hijos andaban con su calzado nuevo, me dijo que no, que se le habían olvidado, que en la oficina los había dejado. Por eso le dije hasta de lo que iba a morir, por eso la ofendí.”  Se confesó Aurelio ante su amigo Gaudencio.  “Y entonces ¿qué con eso?  ¿Tus hijos tuvieron sus zapatos nuevos?  Oh no sólo no los tuvieron, sino que además, ¿tenías un grave problema más?  El problema está no el problema, sino en nuestra manera de pensar.  En nuestra manera de ver las cosas, en nuestras ideas, en nuestras actitudes bruscas. Renuévate, busca la manera de pensar diferente, ten una actitud bíblica y verás nuevos resultados en esta vida” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Renovación del entendimiento para estar contento con Dios”; 12-10-2017. 

Nuestras ideas y actitudes son como las lentes con que vemos la vida.  Si estos están empañados y sucios con resentimientos, odios, amarguras, obcecación, manipulación, lujuria, autocompasión, negación, autoengaño, temor, obsesión, ira, vanidad, orgullo, prepotencia, dependencias emocionales, baja autoestima, complejos, traumas, etc.; entonces, nuestras lentes resultan borrosas y nuestra actitud será de esa forma.  Pero, si corregimos gradualmente nuestros lentes, con una transformación de nuestras ideas y pensamientos; nuestras actitudes serán diferentes y podremos entonces ver claramente las cosas diferentes que se producen por un cambio nuestro.  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  Rom.12:2.

Padre, no queremos conformarnos al pensamiento de esta tierra, de este siglo, de este mundo.  Queremos una transformación de nuestro entendimiento para poder comprobar tu voluntad agradable y perfecta, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

martes, 22 de agosto de 2017

Menospreciar a otros o menospreciarse es pecado

¿Qué hace quien menosprecia a su prójimo?
Peca: “Dicen que los perfeccionistas, o rebosan de vanidad porque creen haber alcanzado algún objetivo imposible, o se sumen en el desprecio de sí mismos por no haberlo alcanzado. Sin embargo, no creo que debamos ser de esta opinión. El que abusemos de los grandes ideales de vez en cuando, convirtiéndolos en pretextos superficiales para la culpabilidad, la rebeldía y la soberbia, no es culpa de los ideales en sí. Al contrario, pocos son los progresos que podemos hacer mientras no intentemos saber cuáles son los valores espirituales eternos.”  Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; “La humildad para hoy”; pág.259.

Eso muchas veces sucede en el pueblo cristiano.  Hay veces podemos optar posiciones perfeccionistas y llegar incluso a proclamar que ya no pecamos, y podemos tener el paradigma de haber alcanzado un nivel en el cual nos podemos sentir superiores a los demás.  Otros, entramos en un estado de depresión y auto-aborrecimiento porque tenemos la falsa sensación que jamás podremos alcanzar esa perfección.  Entonces nuestra actitud ante la ley de Dios se dispara en una rebeldía, en auto justificación, en señalamientos o en posiciones soberbias.  Esto es menospreciar al prójimo o nosotros mismos: “Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.” Pr.14:21.

Padre, permítenos encontrar el punto intermedio entre celebrar tu gracia en nosotros, gracia por medio de la cual no nos culpa de pecado alguno; y aquel otro en el cual nos disponemos a cumplir tu voluntad.  Que no caigamos ni en la soberbia extrema de creernos superiores, ni tampoco en la de menospreciarnos por no alcanzar la perfección en este cuerpo afectado.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 12 de julio de 2017

¿De qué también tenemos consecuencias?
Aún de nuestra indiferencia: “4. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Le paso por el costado. Luego, después de pasar, escucho que alguien grita -debe haberse caído en el pozo. La calle quedó clausurada, y ya no pude seguir adelante.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Es común que nosotros, habiendo aprendido en base a experiencias pasadas, no queramos compartir o ayudar a otros en una problemática o situación de la cual nosotros hayamos salido.  Nuestra indiferencia y nuestra falta de servicio y de ayuda a los demás, tiene un precio para nosotros de una u otra manera.  Porque Dios (quien pesa los corazones), sabe que, si alguien cae en un pozo que yo ya caí, pero que no advertí a otros del peligro del mismo, de alguna manera también me va a afectar a mí.  Por eso, brinda tu consejo, tu testimonio, advierte, alerta y redarguye en todo tiempo. “Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones?  El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.”  Pr.24:12.

Padre, por eso tu voluntad desea que ayudemos a otros al advertirles de los peligros que existen por caer en un pozo, cualquiera que sea el tipo de este hoyo.  Cuando damos nuestro testimonio a otros, le brindamos nuestro fondo con el fin de evitar que ellos lleguen hasta ahí.  Esto trae bendiciones para nosotros, pues estamos haciendo tu voluntad en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.