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sábado, 21 de abril de 2018

El miedo no siempre es destructivo


¿Qué emoción puede ser beneficiosa?
El miedo: “Me siento mal, creo que fallé. Estuve en medio del combate armado entre policías y delincuentes, sentí miedo y salí corriendo entre la gente. Lo único que pude hacer fue ayudar a una pobre mujer que se quedó varada. Con ella pude salir, no me quedé. Luego de eso de los nervios temblé. No soy valiente. ¿qué puedo hacer?”—dijo aún con la voz entrecortada Aurelio al sabio Gaudencio. El maestro le habló con el corazón: “El miedo Aurelio, puede ser necesario para realizar cosas mejores. Puede ser la vía que usa Dios para preservar tu vida, para tener respeto a los demás, así como para llevarte a realizar sus propósitos. El miedo no siempre es destructivo, sus consecuencias pueden llevarte a adquirir valores positivos.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón: “El miedo mi amigo, no siempre es destructivo”. 21-04-2018.

El miedo nos protege, nos alerta de algún peligro. Es como una señal de alarma a la cual debemos de poner atención. “Cuídate”, “Huye”, “Peligro”, puede advertirnos. El miedo también fija tus límites: “Hasta aquí puedes llegar”, parece indicar. El miedo te ayuda a buscar consuelo y ayuda.  El primero que está disponible es nuestro Señor.  Puede ser el comienzo de enrumbar tu vida a los propósitos de Dios. “Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.” Éxo.2:14.

Padre, no tengo temor de sentir miedo, porque sé que contigo jamás me va detener para hacer el bien. He aceptado que puedo sentir miedo y que el valor es vencer el miedo porque confío en vos. Como el niño que se lanza al vacío para ser atrapado por los brazos de su padre. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. feliz día en el Señor.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿De qué también tenemos consecuencias?
Aún de nuestra indiferencia: “4. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Le paso por el costado. Luego, después de pasar, escucho que alguien grita -debe haberse caído en el pozo. La calle quedó clausurada, y ya no pude seguir adelante.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Es común que nosotros, habiendo aprendido en base a experiencias pasadas, no queramos compartir o ayudar a otros en una problemática o situación de la cual nosotros hayamos salido.  Nuestra indiferencia y nuestra falta de servicio y de ayuda a los demás, tiene un precio para nosotros de una u otra manera.  Porque Dios (quien pesa los corazones), sabe que, si alguien cae en un pozo que yo ya caí, pero que no advertí a otros del peligro del mismo, de alguna manera también me va a afectar a mí.  Por eso, brinda tu consejo, tu testimonio, advierte, alerta y redarguye en todo tiempo. “Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones?  El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.”  Pr.24:12.

Padre, por eso tu voluntad desea que ayudemos a otros al advertirles de los peligros que existen por caer en un pozo, cualquiera que sea el tipo de este hoyo.  Cuando damos nuestro testimonio a otros, le brindamos nuestro fondo con el fin de evitar que ellos lleguen hasta ahí.  Esto trae bendiciones para nosotros, pues estamos haciendo tu voluntad en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.