Mostrando entradas con la etiqueta transformación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transformación. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de octubre de 2018

Tres aspectos de la transformación en Cristo

¿Cuáles son los tres aspectos de la transformación en Cristo?
Salvados, regenerados y renovados: “Platicaba la joven Orquídea, sobre los cambios profundos en la vida: “Me impresiona sobremanera la experiencia de San Pablo, Dios lo tocó y en seguida fue salvo. Recuperó su visión, se bautizó y hubo un cambio integral en su persona e inmediatamente Dios lo usó. Como apóstol lo llamó. Ya quisiera yo tener cambios así de veloz” –explicó detenidamente al maestro Gaudencio quien sonriendo le dijo esto: “El cambio de Pablo se debió a un encuentro personal con Dios. Cuando recibes al Señor por supuesto que hay cambios rápidos, pero luego a medida que lees su Palabra vas poco a poco progresando” Cuentos del Reino, Daniel Aragón, “Los cambios en el Señor”; 05-10-2018.

La gran mayoría de nosotros no experimentamos una transformación tan rápida como la de algunos personajes bíblicos. Sin embargo, nuestros cambios van sucediendo a medida que experimentamos experiencias espirituales al leer y meditar en su Palabra, al estar en su Presencia. Poco a poco sufrimos esos cambios mientras los experimentamos, nuestra vida se vuelve más llena de paz, gozo y bondad. Nos salvó por su gracia, nos lava para regenerarnos por su gracia y nos renueva por su gracia. “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,” Tit.3:5.

Padre, gracias por esos cambios paulatinos que experimento en Ti. Alcanzar la paz y la alegría de estar en tu Presencia y vivir para seguirte, realizar tu obra me llena de plenitud y de propósito para sentirme realizado en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.  

sábado, 22 de septiembre de 2018

Por la gracia de Dios soy lo que soy


¿Por qué soy lo que soy?
Por la gracia de Dios: “La muchacha ante otras personas, así habló, así testificó: “Ahora vivo una vida diferente, eso sí. Tengo mejor y diferente percepción del mundo y la gente. Cuando veo a las personas esclavizadas por alguna dependencia, no las critico, ni las señalo, ni me creo mejor que ellas. O bien, si observo gente sufriendo, porque están sumidas en pecado sus vidas; yo, sólo me digo: Ese sería yo, pero ya no soy así, no por mí, sino por la gracia de Dios en mí”—expuso con valentía la gracia de Dios en su vida, la joven Orquídea.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No por vos, sino por la gracia de Dios”; 21-09-2018.

Sí, no somos mejor que otros, pero eso sí, somos diferentes. Y somos diferentes porque ha actuado en nosotros la gracia de Dios. Esa bendita gracia, que me dio perdón y restauración por medio del sacrificio de mi Señor, es la responsable de mi cambio, de mi transformación. Esta es la verdad: la bendita gracia de Dios fue la que me dio otra oportunidad. “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.” 1Cor.15:10.

Padre, es tu gracia, la gracia sobre mí derramada por tu misericordia y perdón. Me guías, me fortaleces, me das sabiduría, me vuelves hacia tu Camino, me perdonas, me restableces, me levantas, me das vida en abundancia. Es por tu gracia que soy lo que soy, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 4 de junio de 2018

Rasguemos nuestros corazones


¿Qué quiere el Señor que rasguemos?
Nuestros corazones: “Aurelio estaba tomado. Así lo encontró Gaudencio, llorando y conmiserándose. Ahí sentado en el parque a la orilla de un árbol, se quejó como espanto: “Sufro, duele. No lo soporto. Por eso bebo para olvidar mi sufrimiento. Ayúdame Gaudencio”—suplicó entre sollozos. El sabio susurró despacio: “Aurelio, tu petición es no sentir dolor, pero no quieres arrancar la causa del mismo de un solo jalón. Es más fácil para nosotros aguantar y llorar que querer sufrir el cambio total. ¿Quieres eliminar tu dolor? Tienes que arrancar de un solo tirón aquello que lo originó. Y para eso, sólo Dios nuestro Señor lo puede lograr, pues Él es quien conoce nuestro corazón. No te quejes ni conmiseres, rasga tu corazón y no el vestido exterior.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Rasgar nuestro corazón y no el vestido exterior”; 03-06-2018.

La solución a nuestro dolor está en el Señor. Pero, para eso, tenemos que rendirnos a Él, confesarnos débiles e impotentes; aceptar nuestra condición de pecadores y reconocer que sin Él nada somos. Pero hacer eso no queremos. Porque nuestro ego está ahí para impedirlo. No queremos dejar de tener el control y someternos, sujetarnos a la voluntad del Señor nos causa pavor. Por eso sólo estamos dispuestos al cambio, cuando el dolor se nos hace insoportable, y reconocemos que necesitamos su ayuda; sólo así rasgamos nuestro corazón para buscar de Dios: “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.” Joe.2:13.

Padre, Tú eres quien cambia nuestros corazones para quitarnos aquellos pecados, defectos y actitudes que te ofenden y que nos dañan, causándonos dolor. Sólo Tú eres quien puede arrancar de un solo tirón, la causa de nuestro dolor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 21 de mayo de 2018

Nuestra vida comparada con la Palabra


¿En qué debemos de meditar profundamente?
En nuestra vida comparada con la Palabra de Dios: “¿Cómo voy a cambiar, cómo Dios me va a transformar? No he podido en Cristo avanzar, siento que sigo siendo el mismo.”—gritó a los cuatro vientos el joven Aurelio. Su maestro, el sabio Gaudencio, esto le preguntó al momento: “¿Te has hecho acaso algún inventario de crecimiento?”—Sorprendido el joven preguntó: “¿Cómo es eso?, no lo entiendo” El maestro prosiguió: “¿Has comparado qué defectos o pecados tenías al recibir a Cristo y cuáles tienes ahora? Sé que no lo has hecho. Por lo tanto, no puedes hablar de crecimiento o de decrecimiento. ¿Has acaso meditado a diario sobre tu vida comparada con la Palabra divina? Hazlo y verás los cambios.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Meditando en mi vida y en la Palabra de Dios”; 20-05-2018.

Podemos revisar honestamente nuestro comportamiento pasado y luego nuestras actitudes presentes, y revisar qué queremos conservar y qué deseamos eliminar. Imagina cómo sería tu vida si no tuvieras tal o cual defecto. Luego revisa en la Palabra de Dios, qué dice el Señor con respecto a esto. Y pídele con todas tus fuerzas que te lo quite. Tú mismo (a) no podrás jamás, pero Él sí puede ayudarnos. Ve luego de un tiempo los resultados. Ahora podemos hacer este ejercicio a diario: Reviso qué hice hoy, qué me gusta y qué no me gustó de mi actitud. Y puedo poner esto en las manos de Dios.  Entonces estaré meditando en su Palabra. “Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, y meditaré en tus estatutos.” Sal.119:48.

Padre, deseo a diario poder reflexionar en tu Palabra y mi actitud, poder determinar qué cosas son las que en mí están mal. De esa manera presentártelas y saber que Tú de un tajo, en un momento tuyo, me la vas a apartar, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 9 de mayo de 2018

En Cristo crezco día a día


¿Estoy cambiando, estoy creciendo, cómo soy transformado?
Muchos son los cristianos que piensan, y hasta sufren, porque creen que no han cambiado en lo absoluto. Algunos pueden incluso comprobar, que hasta hay un retroceso.  Pero te digo, confía, pues quien dijo que pondría su ley en nuestras mentes y corazones no fallará. Porque en un momento vendrá algún suceso, que nos hace cambiar y a su Camino regresar.  Él nos va transformando día a día, de gloria en gloria hasta su misma imagen. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2Cor.3:18

Padre, estoy contento porque sé que Tú y sólo Tú me cambias y transformas días a día.  Leyendo tu Palabra, estando tiempo contigo, sirviendo a mi prójimo. Tu Santo Espíritu me lleva de gloria en gloria transformándome hasta la misma estatura de tu imagen, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


lunes, 19 de febrero de 2018

No es por nuestras fuerzas, sino con las de Dios

¿Qué hago para que otros cambien?
Dejárselo al Espíritu Santo: “Maestro Gaudencio, he intentado por todos los medios pasarle el mensaje a mi amigo Eulalio, un alcohólico crónico que está sufriendo.  Le he dicho una y otra vez que si el desea, puede dejar de sufrir de esa manera. Pero no entiende. Le hablo de Jesucristo, le presento la oportunidad de ir a un programa de AA.  Pero él insiste en seguir su vida y se da cada traspiés día por día.”—le confesó Eustaquio a su mentor. “Tú no puedes quitarle el sufrimiento y el dolor. No puedes meterte dentro de él y cambiar su manera de ser.  Tú no lo puedes convencer.  Ese es un trabajo del Espíritu Santo. Ya le hablaste del Camino a seguir, por mucho que le duela, déjalo enfrentar su realidad, déjalo sufrir. Ora por Él, intercede, anímalo; solo no lo dejes, pero él tiene que decidir su propio destino” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “No es con tus fuerzas, es con las de Dios”; 18-02-2018.

Por supuesto que nos frustramos, porque dentro de nuestra pequeña gigante soberbia, creemos que podemos cambiar a las personas y al mundo, sólo con nuestras fuerzas. Pero luego nos damos cuenta que ni siquiera pudimos cambiarnos a nosotros.  Así que llegamos a aceptar que como era, y soy, impotente ante mi propio cambio, así lo soy de otra persona que yo deseé para bien, que cambie. Mas Dios y su Santo Espíritu, es quien puede realizarlo.  Seré su instrumento por supuesto, pero Él es quien tiene el Poder de cambio. “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Zac.4:6.

Padre, tan sólo somos instrumentos en tus manos que usas para lograr en las personas ese maravilloso cambio a través del Espíritu Santo.  Cambio de vida, cambio de rumbo, cambio de creencias y de pensamientos. Cambios de actitudes. Sólo Tú puedes hacerlo Padre, si lo pedimos en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

jueves, 25 de enero de 2018

Hay cambios cuando pedimos conforme a su voluntad

¿Cuándo Dios atiende nuestra petición de cambio?
Cuando no vemos la iniquidad de nuestro corazón: “Siempre vale considerar lo mucho que se puede tergiversar esa buena palabra aceptación. Se puede desvirtuar para justificar casi cualquier tipo de debilidad, tontería e insensatez. Por ejemplo, podemos "aceptar" el fracaso como una condición crónica, sin provecho ni remedio para siempre. Podemos "aceptar" orgullosamente el éxito material, como algo que se debe enteramente a nosotros mismos. También podemos "aceptar" la enfermedad y la muerte como evidencia cierta de un universo hostil y sin Dios.” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270-271.

La aceptación de que soy pecador y que no puedo cambiarme a mí mismo, menos las circunstancias y a los demás, llega hasta donde en realidad no podemos realizar ese cambio. No es fácil distinguir la minúscula frontera entre las cosas que no puedo cambiar, con las que sí puedo. Por tanto, aceptar que estoy “destinado” a nunca mejorar no sólo es insensatez, sino que además pertenece este pensamiento a otra creencia que no es de Dios: animista. Puedo mejorar, puedo cambiar mi realidad y la de otros cuando me he rendido ante Dios y le he suplicado mejorar, porque no me ha gustado la iniquidad que hay en mí, en otros o en mi comunidad. “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.” Sal.66:18-19.

Padre, ciertamente sé que Tú conmigo puedes cambiarme a mí mismo, puedes cambiar a otros, puedes cambiar circunstancias y hasta comunidades y naciones. Sólo necesito ser tu instrumento del cambio, comenzando por mí. Mas viendo tu voluntad y no la iniquidad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 23 de diciembre de 2017

La aceptación es necesaria para la tansformación

¿Qué nos está garantizando la relación con nuestro Dios y Salvador?
Que a diario vamos cambiando:“Eulalio estaba disgustado. Gritaba y así vociferaba por todos lados: “¿Cambiar yo, ¿por qué he de cambiar? Perfecto soy y no necesito que tú me digas cómo he de ser yo.  Tú eres la que debes de cambiar, ¿hasta cuándo te he de soportar?”—Eulogia no dijo nada, del terror tan sólo temblaba. Mas el sabio Gaudencio, que por ahí pasaba tomó a Eulalio y le dijo apartándolo: “Eulalio, el miedo y la negación son lo opuesto a la aceptación.  Si tú no admites que yerras, no va a venir en ti cambio aunque quisieras. Si te pones a meditar sin enojo, sabrás que ninguno de nosotros es perfecto, ni siquiera ante nuestros propios ojos.  Menos ante los ojos de Dios. Pero el cambio comienza con la aceptación, de que yo soy pecador. Cuando empiezas una relación con Dios, entonces viene el cambio, la transformación a diario en mí y en vos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón. “La renovación diaria de mi hombre interior sólo es posible con Dios”; 22-12-2107. 

Todos de alguna manera quisiéramos en el fondo de nosotros, cambiar y mejorar. Mas está comprobado que solos no podemos: ni siquiera cambiar un mal hábito, un tic nervioso, un adherido pensamiento, o tal vez el control de mis actitudes y emociones.  ¿Qué tal dominar mi temperamento?  NO podemos, al menos solos, no.  Pero contar podemos con una Todapoderosa persona: Dios, nuestro Señor.  Pero el principio de todo cambio es la aceptación: ¿Si necesito cambiar es porque actúo mal? ¿En qué? Lo sabemos, tan sólo es necesario ser honestos. Cuando le digo esto a Dios en lo secreto; cuando recibo a Jesucristo y le pido que me ayude, viene el cambio.  Con la relación viene la diaria transformación. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” 2Cor.4:16.

Padre, tu Santo Espíritu nos renueva día a día. Muchas veces ni cuenta nos damos y cuando vemos, ¡ya hemos cambiado! Adicciones, actitudes, temperamento.  Es que hay conciencia de cuándo erramos.  Y nos sentimos mal cuando fallamos. Esto es admisión, de ahí viene la renovación en el nombre de Jesús, nuestro Señor.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 13 de octubre de 2017

Cambio de ideas precede a un cambio de actitudes

¿Cómo es la transformación de nuestro entendimiento?
Por medio de los cambios de nuestras ideas y actitudes: : “Me enojé todo, porque creo que me vio la cara de tonto.  Preocupado porque mis niños andaban sin calzado, busqué de donde no tenía para proveerles sus zapatos. Pero mi ex andaba bacanaleando.  Cuando le pregunté si ya mis hijos andaban con su calzado nuevo, me dijo que no, que se le habían olvidado, que en la oficina los había dejado. Por eso le dije hasta de lo que iba a morir, por eso la ofendí.”  Se confesó Aurelio ante su amigo Gaudencio.  “Y entonces ¿qué con eso?  ¿Tus hijos tuvieron sus zapatos nuevos?  Oh no sólo no los tuvieron, sino que además, ¿tenías un grave problema más?  El problema está no el problema, sino en nuestra manera de pensar.  En nuestra manera de ver las cosas, en nuestras ideas, en nuestras actitudes bruscas. Renuévate, busca la manera de pensar diferente, ten una actitud bíblica y verás nuevos resultados en esta vida” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Renovación del entendimiento para estar contento con Dios”; 12-10-2017. 

Nuestras ideas y actitudes son como las lentes con que vemos la vida.  Si estos están empañados y sucios con resentimientos, odios, amarguras, obcecación, manipulación, lujuria, autocompasión, negación, autoengaño, temor, obsesión, ira, vanidad, orgullo, prepotencia, dependencias emocionales, baja autoestima, complejos, traumas, etc.; entonces, nuestras lentes resultan borrosas y nuestra actitud será de esa forma.  Pero, si corregimos gradualmente nuestros lentes, con una transformación de nuestras ideas y pensamientos; nuestras actitudes serán diferentes y podremos entonces ver claramente las cosas diferentes que se producen por un cambio nuestro.  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  Rom.12:2.

Padre, no queremos conformarnos al pensamiento de esta tierra, de este siglo, de este mundo.  Queremos una transformación de nuestro entendimiento para poder comprobar tu voluntad agradable y perfecta, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

viernes, 16 de junio de 2017

¿Cómo podemos llegar a comprobar la buena y agradable voluntad de Dios?

Al transformarnos por medio de una renovación de nuestro entendimiento: “Aurelio se lamentaba, delante de todos así se expresaba: “El destino cambió mi suerte, en buen lugar yo estaba.  Cada día podía tomar el dinero que yo quisiera, de la compañía lo cogía por montoneras.  Pero tuvo que llegar aquella mujer metida justo en el momento que dinero a mi cuenta yo transfería.  La circunstancia no me quiso.  Ah si pudiera cambiarla, preso por diez años no habría estado, por tanto, no habría yo fracasado”.  Por supuesto que ahí estaba el sabio Gaudencio y le habló diciendo: “No son las circunstancias las responsables de tu fracaso, por tanto, a ellas no hay que cambiarlas.  Tú eres quien necesita ese cambio, y un cambio integral y rápido.  Si tú cambias internamente, cambiarán las condiciones naturalmente.  “No culpes a los momentos, sino que en Dios renueva tu pensamiento” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No culpes a los momentos, sino que en Dios renueva tu pensamiento” 15-06-2017.  

Muchos de nosotros lloramos porque creemos que la causa de nuestra infelicidad o nuestro fracaso son las personas o las circunstancias; por ello a ellas las responsabilizamos.  Cuando nos tomamos el tiempo de meditar y reflexionar en esto, con la ayuda de Dios y su Palabra, comprobamos que no son las personas ni las circunstancias las que necesitan ese cambio.  Por eso Dios nos invita a transformarnos, por medio de una renovación de nuestro entendimiento a diario.  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  Rom.12:2.

Padre, gracias porque nos das la oportunidad de poder meditar y reflexionar en tu Palabra a diario, para poder llegar a lograr una transformación total de nuestro ser por medio de una renovación de nuestro entender.  Así sabremos comprobar tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

lunes, 5 de junio de 2017

¿Cómo demostró su amor Dios para con nosotros?
Que aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros: “Eulogia alzó su voz eufórica: “¿Cómo voy a ayudarles a ellos, si así mismos ellos no se quieren.  ¿No ven que para esta gente, todo va para consumir drogas y alcohol, lo hacen sin poder detenerse.  Aunque ellos son mi familia, no les puedo ayudar todavía”.  “Decía Thomas Merton, el mentor del poeta Cardenal Ernesto: “El principio del amor es respetar en aquellos que amamos su forma exacta sin torcerlos para adaptarlos en nuestra imagen.  De lo contrario, estaremos amando sólo nuestro reflejo en ellos”—dijo sabiamente Gaudencio—¿No sabes que Dios mostró su amor, muriendo por nosotros, a pesar de nuestra condición de pecador?  Él lo hizo para que tuviéramos la oportunidad de una mejor condición.”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “A pesar de nuestra condición, Dios se entregó por amor” 04-06-2017.

Nos gusta ser selectivos a la hora del servicio, sólo queremos ayudar a aquellos a quienes nosotros consideramos que merecen nuestra ayuda.  Vemos el comportamiento en nuestra familia, en nuestros amigos, en nuestros vecinos y nos decimos: ¿Vale la pena mejorarles sus condiciones con esta ayuda para ellos?  Excluyentes, selectivos.  Pero Dios dio a su Hijo por todos nosotros, no importando nuestra pobre y miserable condición, no importando si creíamos en Él, si le adorábamos, o si éramos o no buenas personas. Incluyente, para todos.  Él sólo quiso que tuviéramos la gran oportunidad de mejorar nuestra afectada condición si le creíamos.  “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”  Rom.5:8.

Padre, ayúdame a ser como Tú, a ayudar y hacer el bien sin mirar a quién como dice el dicho popular.  A aceptar a los demás y amarlos sin querer torcerles o cambiarlos; sino dejar lugar a que con mi amor hacia ellos Tú actúes en su transformación.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.