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domingo, 16 de septiembre de 2018

Hágase la voluntad del Señor


¿Cuándo debemos de aceptar la voluntad de Dios?
Cuando personas o circunstancias no salen como nosotros queremos: “Maestro, Orquídea no comprende, le he dicho que de la escuela dominical es la superintendente, mas ella no quiere aceptar el puesto. Me dice que por nosotros es impuesto y que ella es maestra de los niños, por lo tanto no quiere dejar su clase de parvulitos.”—se quejó Eustaquio ante su maestro Gaudencio. “Si no has intentado de todo y no has podido persuadirle, debes dejar de insistirle. Mejor di con fervor: Hágase la voluntad del Señor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Hágase la voluntad del Señor”; 15-09-2018.

Siempre de alguna manera queremos que las personas y sus decisiones opten por tomar aquellas que nosotros queremos. Por supuesto que siempre tenemos y manejamos el argumento, que lo que nosotros queremos es “lo mejor para ellos”. Sin embargo, las personas tomarán sus propias decisiones y nos guste o no, debemos de aceptarlas; y para no amargarnos de sopetón, qué tal si decimos: “Hágase la voluntad del Señor”. “Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.” Hch.21:14.

Padre, dame la sabiduría necesaria para no querer controlar las decisiones de las personas o bien las circunstancias. Que tenga la paz y el acierto de aceptar las cosas, sabiendo que las mismas están bajo el dominio de tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Enséñame a hacer tu voluntad


¿Qué debemos de pedirle al Señor que nos enseñe?
A hacer su voluntad: “¡Voluntad! -replicó Arkad-. ¡Qué absurdo! ¿Creéis que la voluntad da al hombre la fuerza para levantar un fardo que no puede transportar un camello o que no puede tirar un buey? La voluntad no es más que la determinación inflexible de llevar a cabo lo que se ha impuesto.”  George S. Clason: El hombre más rico de Babilonia.  Página 17

No sabemos hacer la voluntad de Dios. Como nacemos desconectados del Señor y su Palabra, hacer su voluntad no es nuestra prioridad, ni tampoco tenemos conocimiento de la misma. Sin embargo, una buena petición para Él es pedirle que nos enseñe a hacer su voluntad. Y si esa es mi voluntad: el hacer su voluntad; entonces, puedo imponerme inflexiblemente aprenderla y realizarla. Aquí también necesito la ayuda de su Santo Espíritu “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” Sal.143:10.

Padre, te pido Señor que me enseñes a hacer tu voluntad y que pueda ser guiado a actuar con rectitud en todo, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

jueves, 25 de enero de 2018

Hay cambios cuando pedimos conforme a su voluntad

¿Cuándo Dios atiende nuestra petición de cambio?
Cuando no vemos la iniquidad de nuestro corazón: “Siempre vale considerar lo mucho que se puede tergiversar esa buena palabra aceptación. Se puede desvirtuar para justificar casi cualquier tipo de debilidad, tontería e insensatez. Por ejemplo, podemos "aceptar" el fracaso como una condición crónica, sin provecho ni remedio para siempre. Podemos "aceptar" orgullosamente el éxito material, como algo que se debe enteramente a nosotros mismos. También podemos "aceptar" la enfermedad y la muerte como evidencia cierta de un universo hostil y sin Dios.” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.270-271.

La aceptación de que soy pecador y que no puedo cambiarme a mí mismo, menos las circunstancias y a los demás, llega hasta donde en realidad no podemos realizar ese cambio. No es fácil distinguir la minúscula frontera entre las cosas que no puedo cambiar, con las que sí puedo. Por tanto, aceptar que estoy “destinado” a nunca mejorar no sólo es insensatez, sino que además pertenece este pensamiento a otra creencia que no es de Dios: animista. Puedo mejorar, puedo cambiar mi realidad y la de otros cuando me he rendido ante Dios y le he suplicado mejorar, porque no me ha gustado la iniquidad que hay en mí, en otros o en mi comunidad. “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.” Sal.66:18-19.

Padre, ciertamente sé que Tú conmigo puedes cambiarme a mí mismo, puedes cambiar a otros, puedes cambiar circunstancias y hasta comunidades y naciones. Sólo necesito ser tu instrumento del cambio, comenzando por mí. Mas viendo tu voluntad y no la iniquidad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 26 de diciembre de 2017

Reconócelo en todas las áreas

¿En qué áreas debemos de reconocer el Señorío de Cristo?
En todas mis áreas: “Aurelio lloraba, en gran consternación se encontraba. “Sospecho que me quieren despedir del trabajo, no puedo comunicarme bien con mis hijos.  Tengo problemas con algunas materias del doctorado y he tenido choques emocionales con mis amigos.  Y tú sabes Eustaquio, yo voy a la iglesia, tengo a Jesucristo conmigo.”—le confesó a su amigo.  Eustaquio sonrió y así le dijo: “Pero Aurelio, ¿le has reconocido el Señorío de Jesucristo en todos tus caminos?  Debes de tomar la visión del Reino y aplicarla a todos tus asuntos, ponérselas a Dios en conjunto y meditar en cada uno de esos puntos.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón: “Este es el punto: Reconoce al Señor en todos tus asuntos”; 26-12-2017.

Ese es un problema.  No aplicamos los axiomas del Reino en todas nuestras veredas.  Pensamos que el Señor sólo actúa en el área espiritual.  Y aunque es así, la verdad que esta área cubre todas las demás. No hay asunto intelectual, relacional, laboral, social, deportivo, comercial, etc., que no esté accionado por una creencia, por una determinada fe.  Así que sí reconocemos a Dios y su Señorío en cada una de ellas, Él enderezará y mejorará nuestras sendas. “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” Pr.3:6.

Padre, Tú eres mi Dios en cada una de las áreas que Tú has creado para actuar en el plano relacional con los demás. Así que te reconozco como Dios en cada expresión social y cultural en la cual me desempeño y ejecuto.  Permíteme hacerlo según tu voluntad en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.