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miércoles, 20 de mayo de 2020

Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo;


¿Cómo las personas conocen a Dios?
Cuando se les destruye todo obstáculo de arrogancia: “Eulogia caminaba de forma altanera, le acababan de dar la gerencia de la empresa. Las personas la querían saludar, pero ella con actitud arrogante, no respondió, más bien fue muy pedante. Y en eso entró su maestro espiritual y ella le dijo casi gritando: “Soy la máxima jefa de esta empresa, ahora todos están bajo mi mando. Es necesario que me rindan pleitesía, si no van a ser despedidos día a día”—el sabio Gaudencio le dijo espantado: “Debes dejar la arrogancia de lado y admitir que te has equivocado. La arrogancia no te llevará a ningún lado” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La arrogancia impide conocer a Dios”; 19-05-2020.

La arrogancia, es la parte contraria a la humildad, por tanto, este es un obstáculo para poder conocer a Dios. La arrogancia es parte del egocentrismo; pues esta nos hace creer que somos nosotros el centro de todo cuanto hay; creemos que todo gira por nosotros y para nosotros. A esto se le suman pensamientos rebeldes que se anteponen al mandato del Señor. El discipulado se centra en destruir todo obstáculo de arrogancia que impida conocer a Dios; y, llevar preso, cautivo, capturado aquellos pensamientos rebeldes que tenemos y que nos impiden obedecer a Cristo. “Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo;” 2Cor.10:5 NTV.

Padre, te entrego a ti toda altivez que pueda tener y que impida conocerte; así mismo todo pensamiento rebelde y enséñame a obedecerte en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 18 de mayo de 2018

Con humildad para estar en Unidad


¿Cómo se forma la unidad entre nosotros?
No siendo altivos, en humildad y no siendo sabios en nuestra opinión: “Aquellos temores que subsistían, los podíamos reconocer por lo que eran y, con la gracia de Dios, llegamos a ser capaces de encararlos. Empezamos a considerar cada adversidad como una oportunidad que Dios nos había deparado para cultivar el valor que nace de la humildad y no de la arrogancia. Y así podíamos aceptamos a nosotros mismos, y aceptar nuestras circunstancias y a nuestros compañeros. Con la gracia Dios, nos dimos cuenta de que incluso podríamos morir con dignidad y decoro y fe, sabiendo que "El Padre es quien hace las obras."” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.269; “Este asunto del miedo”.

El rechazo hacia otras personas por sus creencias, su condición o su procedencia, es no sólo una actitud de soberbia, sino también de ignorancia. Esto causa temor.  Cuando creemos realmente que tengo un propósito de Dios con algún grupo u organización, entonces la humildad y el no emitir juicios o conceptos sobre otros, producto de una esquematización, ayudarán a fortalecer la unidad. ¿Estoy listo para aceptar y aprender hoy de los demás? “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.” Rom.12:16.

Padre, permíteme vestirme de tu humildad para aceptar, amar y aprender de las demás personas, aunque ellas sean diferentes a mí.  Tú las has puesto delante de mí con un propósito para mí y para ellas, permite que tenga la actitud para cumplir el mismo, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 17 de mayo de 2018

Con humildad para estar en unidad


¿Cómo se forma la unidad entre nosotros?
No siendo altivos, en humildad y no siendo sabios en nuestra opinión: “Aquellos temores que subsistían, los podíamos reconocer por lo que eran y, con la gracia de Dios, llegamos a ser capaces de encararlos. Empezamos a considerar cada adversidad como una oportunidad que Dios nos había deparado para cultivar el valor que nace de la humildad y no de la arrogancia. Y así podíamos aceptamos a nosotros mismos, y aceptar nuestras circunstancias y a nuestros compañeros. Con la gracia Dios, nos dimos cuenta de que incluso podríamos morir con dignidad y decoro y fe, sabiendo que "El Padre es quien hace las obras."” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.269; “Este asunto del miedo”.

El rechazo hacia otras personas por sus creencias, su condición o su procedencia, es no sólo una actitud de soberbia, sino también de ignorancia. Esto causa temor.  Cuando creemos realmente que tengo un propósito de Dios con algún grupo u organización, entonces la humildad y el no emitir juicios o conceptos sobre otros, producto de una esquematización, ayudarán a fortalecer la unidad. ¿Estoy listo para aceptar y aprender hoy de los demás? “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.” Rom.12:16.

Padre, permíteme vestirme de tu humildad para aceptar, amar y aprender de las demás personas, aunque ellas sean diferentes a mí.  Tú las has puesto delante de mí con un propósito para mí y para ellas, permite que tenga la actitud para cumplir el mismo, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 6 de mayo de 2018

La atanería es complejo de inferioridad


¿Qué es el engrandecimiento y qué resultado tiene?
Es un complejo de inferioridad que destruye al ser humano: “Eulalio no paraba de hablar de sus grandezas, y todos sus amigos divertidos lo escuchaban con presteza. “Del pueblo de donde vengo soy una persona importante, a mi casa todos los días llega a comer el alcalde. A mi familia todos le rinden pleitesía, el propio presidente de la república nos consulta por teléfono día a día. A nuestro pueblo le hemos dado escuelas, un gimnasio, bibliotecas; y, por supuesto, hemos dado muchísimas becas. ¡Todos allá nos respetan!”  Le escuchaba por ahí el sabio Gaudencio, quien le dijo recio: “Eulalio, tus palabras de grandeza no son más que una actitud altanera. Pero a la verdad, todo ese engrandecimiento no es más que un complejo de inferioridad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Habla con grandeza y altanería y dirás tonterías”; 05-05-2018. 

Cuando usamos palabras que nos engrandecen, o bien contamos anécdotas donde somos los protagonistas para ayudar, o para sobresalir; estamos siendo altaneros, presumidos. Esto muchas veces lo hacemos para llamar la atención, de tal manera que podamos ser reconocidos por los demás, pues si no lo hiciéramos así, pasaríamos desapercibidos. En sí es un complejo de inferioridad. “No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones.” 1Sam.2:3.

Padre, a Ti no te gusta que usemos palabras de grandeza y altaneras.  Haz posible que en mí no exista esa petulancia, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 15 de julio de 2017

¿Cuáles son algunas de los sentimientos nuestros que odia el Señor?
La soberbia, la arrogancia: “Pero nadie logró la sobriedad, esta experiencia me enseñó una magnífica lección: iba aprendiendo penosamente la forma de no comunicarme. Por verídicas que fueran las palabras de mi mensaje, no podría haber ninguna comunicación profunda si lo que yo decía y hacia iba teñido de soberbia, arrogancia, intolerancia, resentimiento, imprudencia o un deseo de reconocimiento personal - aunque apenas era consciente de estas actitudes. Sin darme cuenta, había caído muy pesadamente en estos errores. Mi experiencia espiritual había sido tan súbita, tan resplandeciente, y tan poderosa que había empezado a estar convencido de que yo estaba destinado a curar a casi todos los borrachos del mundo. Esto era soberbia.”  Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”, Pág.246.

Cuando Dios, en su gran misericordia, nos llama a su trabajo y nos extiende su brazo de amor y salvación; es muy común, que nosotros actuemos con soberbia.  Este sentimiento de superioridad, siempre va acompañada de intolerancia, resentimiento e imprudencia.  Solemos sentirnos ahora tan “puros” y “nobles”, que señalamos y acusamos a otros de impíos y pecadores.  O bien, cometemos el error de pensar que Dios nos ha dado a nosotros la exclusividad en la tarea de salvar al mundo, ayudar, sanar, profetizar, ministrar o discipular a otros. “…La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.”  Pr.8:13.

Padre, sólo Tú puedes llegar a mantenernos humildes.  En nosotros hay soberbia y arrogancia.  La imprudencia, la intolerancia para con los demás está a la orden del día.  Permítenos cada día aprender de Ti y de tu humildad para servir con amor a los demás.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.


viernes, 14 de julio de 2017

¿Cómo llegamos a obtener paz y descanso para nuestras almas?
Cuando aprendiendo de Jesucristo, nos volvemos mansos y humildes:“Por más que quiera no puedo.  Es que ser manso y humilde no lo quiero.  Si así soy, todos me van pisotear, conmigo todos se van a desquitar”—gritaba desesperado el joven Eulalio.  Mas así le aconsejó su amigo Eustaquio: “La humildad y mansedumbre no proviene de nosotros, esto sólo brota del Señor. Nosotros somos arrogantes, respondones, amargados y prepotentes. Así que necesitamos aprender de Dios, porque para ser humildes, debemos de llegar a realizar la voluntad de Jehová.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Humildad: Dios que haga tu voluntad”.  13-07-2017. 

Encontramos la humildad cuando estamos dispuestos a reconocer nuestros errores y defectos; cuando obedecemos las sugerencias o consejos de nuestras autoridades, cuando queremos servir a todos por igual sin hacer acepciones de personas. Encontrar la humildad es una alegría sin par, es agradecerle a Dios y a los demás; es querer cambiar, es desearlo y anhelarlo.  La humildad está cuando nos interesa el bienestar de los demás primero y no el mío propio.  Humildad es disponerse a hacer todo lo posible por no volver atrás. ¡¡La humildad es un paso de buena voluntad!! La humildad en resumen es: Hacer la voluntad de Dios y no la mía. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”  Mt.11:29.

Padre, te pido que me enseñes a hacer tu voluntad, que pueda aprender de Ti.  Sé que en mí no hay manera de cómo pueda realizarlo, pero con la ayuda de tu Santo Espíritu podré lograrlo, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.