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miércoles, 20 de septiembre de 2017

El resentimiento que perdura es amargura

¿Qué pasa cuando el resentimiento es prolongado?
Se llena de amargura nuestra alma: “La verdad es que odio a mi padre.  Su alcoholismo fue más importante que nadie.  Ni siquiera mis ruegos de niño de que se quedara, pudieron evitar que nos abandonara.  Y luego las cosas que experimenté y viví, horribles.  Soledad, vagancia, drogas, todo fue terrible.”—se quejó Eulalio con su amigo Eustaquio.  “Resentido estás con tu padre, y ese sentimiento que te perdura ha llenado tu alma de amargura.  Y esto no te dejará vivir, pues vivarás siempre atado a tu pasado.  Todas tus acciones, esto es una ley segura, estarán infectadas por tu amargura” Cuentos del Reino Daniel Aragón; “Resentimiento que perdura, es amargura”; 20-09-2017. 
La amargura del corazón, es ese sentimiento prolongado de frustración o resentimiento, es ese sentimiento intenso y duradero de pena o aflicción.  La amargura te hace víctima y llegas a vivir encerrado en la conmiseración.  Por lo tanto, te vuelve una persona carente de amor, de cariño y de consideración hacia los demás.  Constantemente estás de malhumor y lleno de hostilidad que te hace la vida imposible a ti y a quienes te rodean.  Vive sufriendo y normalmente usará una válvula de escape para intentar mitigar su dolor: alcohol o drogas.  Mas las punzadas en el corazón, sólo Cristo nuestro Señor, podrá arrancarlas. “Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.”  Sal.73:21.

Padre, te presento mi dolor, mi resentimiento, la amargura de mi corazón.  Te pido perdón por esto Señor.  Arranca de mí este terrible sentimiento y llénalo de tu amor, gozo y paz.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

lunes, 10 de julio de 2017

¿Qué debemos de hacer para no olvidar las experiencias pasadas?
Guardar nuestra alma con diligencia, para incluso enseñarlas: “2. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Finjo que no lo veo, ese no es mi problema. Pero nuevamente caigo dentro. No puedo creer que esto me suceda otra vez, debí haber aprendido la lección, y enviado a alguien para que tapara el pozo. Me lleva mucho tiempo salir.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Constantemente nos sucede.  Nos volvemos apáticos ante una problemática, injusticia o situación ya experimentada.  No queremos verla.  Nos decimos: “No es mi problema”.  Hasta que un día esa situación a la cual no pusimos atención nos envolvió y afectó.  ¿Muchachos en las esquinas bebiendo, fumando, drogándose en mi barrio o comarca?  Nada que ver conmigo, pues con seguridad que no son mis hijos.  Pero si no hago nada, en un futuro cercano ellos son los que nos estarán asaltando. ¿Mis hijos no quieren ir a la iglesia conmigo; les voy a dejar tranquilos?  Si no los quiero ver mañana en una esquina, debo de hacer lo que me dice la Palabra Divina.  “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”  Dt.4:9.

Padre, que la apatía no nos envuelva.  Que podamos aprender de nuestras dolorosas experiencias, de manera que dejemos a un lado la indiferencia hacia los problemas que aparentemente no están en nuestro lado.  Sé que puedo lograrlo caminando juntos, lado a lado en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 20 de mayo de 2017

¿Quién nos libra de este cuerpo de muerte?
Nuestro Señor Jesucristo: “Lo encontró en la calle temblando, sudoroso y en blanco su ojos y mente.  Tenía lo que en psiquiatría se conoce como “Temblores persistentes”.  Eulalio sufría, pero era amigo de Eustaquio.  No lo iba a dejar en esa agonía.  “Ven Eulalio, te digo en verdad que en Dios vas a obtener libertad”—le expresó mientras del suelo lo recogía.  “La libertad que quiero—musitó Eulalio con voz sincera—es la de no tomar un trago más, ni de fumarme una piedra”.  Ven, voy a llevarte donde puedan ayudarte.  ¡Nuestro cuerpo ciertamente es miserable, pero es Jesús el único que en realidad puede de todo esto liberarte!”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón.  “Dios nos libra de toda adicción”; 19-05-2017. 

¿Cuántos tipos de adiciones hay?  Tantas que muchas veces se nos hace imposible enumerarlas: Alcohol, drogas, sexo, comida, adrenalina, Internet, Facebook, celular, cine, compañías, al trabajo, a las malas palabras, a la mentira, al juego, etc, etc.  Este cuerpo que tenemos está enfermo del espíritu, de la mente, del alma y físicamente.  Pero sólo hay uno que nos puede liberar de aquello que nos afecta: ¡Cristo Jesús!   “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro...”  Rom.7:24-25.


Padre, a medida que nos vamos conociendo vamos descubriendo en nosotros numerosas adicciones a tantas cosas que nos dañan y afectan.  Hoy, las ponemos en Tu soberanía, reconocemos que solos no podemos y te pedimos que nos des libertad de esas enfermedades del mal.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.