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miércoles, 23 de agosto de 2017

Dios nos saca del pozo de la desesperación

¿Quién nos saca del pozo de la desesperación?
Nuestro Dios y Señor: “Al desarrollarnos aún más, descubrimos que la mejor fuente posible de estabilidad emocional era el mismo Dios.  Vimos que la dependencia de Su perfecta justicia, perdón y amor era saludable, y que funcionaría cuando todo lo demás nos fallara” A.A. HIVOC; Reflexión del día 22 de Agosto; “BUSCAR LA ESTABILIDAD EMOCIONAL”

Todos y cada uno de nosotros sufriremos más de alguna vez, de desestabilidad emocional.  En este mundo afectado y caído, experimentaremos muchas veces afectaciones emocionales: Abandonos, maltratos, traiciones, ofensas, accidentes, soledad, enfermedades, abusos, bullying, acosos, menosprecios, discriminaciones, burlas, etc; son algunos de muchísimas más causas que nos provocan inestabilidad emocional.  Sólo Dios puede sacarnos de ese estado, el cual puede inducirnos a innumerables reacciones negativas.  Él pondrá nuestros pies sobre la Roca que es Jesucristo para enderezar nuestros pasos en su Camino y Propósitos. “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”  Sal.40:2.

Padre, sabemos que, al vivir en este mundo, las afectaciones emocionales están a la orden del día y provocan en nosotros sufrimientos, depresiones, amarguras y desesperación.  Sácanos de ese estado y enséñanos tu salvación al enderezar nuestros pasos hacia tu Reino; en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.

lunes, 10 de julio de 2017

¿Qué debemos de hacer para no olvidar las experiencias pasadas?
Guardar nuestra alma con diligencia, para incluso enseñarlas: “2. Camino por la calle. Hay un pozo en la vereda. Finjo que no lo veo, ese no es mi problema. Pero nuevamente caigo dentro. No puedo creer que esto me suceda otra vez, debí haber aprendido la lección, y enviado a alguien para que tapara el pozo. Me lleva mucho tiempo salir.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias; “Las cinco actitudes diferentes”; pág.70.

Constantemente nos sucede.  Nos volvemos apáticos ante una problemática, injusticia o situación ya experimentada.  No queremos verla.  Nos decimos: “No es mi problema”.  Hasta que un día esa situación a la cual no pusimos atención nos envolvió y afectó.  ¿Muchachos en las esquinas bebiendo, fumando, drogándose en mi barrio o comarca?  Nada que ver conmigo, pues con seguridad que no son mis hijos.  Pero si no hago nada, en un futuro cercano ellos son los que nos estarán asaltando. ¿Mis hijos no quieren ir a la iglesia conmigo; les voy a dejar tranquilos?  Si no los quiero ver mañana en una esquina, debo de hacer lo que me dice la Palabra Divina.  “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”  Dt.4:9.

Padre, que la apatía no nos envuelva.  Que podamos aprender de nuestras dolorosas experiencias, de manera que dejemos a un lado la indiferencia hacia los problemas que aparentemente no están en nuestro lado.  Sé que puedo lograrlo caminando juntos, lado a lado en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.