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jueves, 8 de septiembre de 2022

¿Qué proclaman los muchos hombres?

Su propia bondad: “Eufrasio tenía su propio concepto de sí mismo. Decía que no había otro como él mismo. Que era buena gente, amable, tranquilo. Pero fue Eucadio quien lo ubicó, le dijo: “Vos te crees buena gente de verdad, pero te digo que tienes mucha maldad”—le comentó Eulalio a su maestro. El sabio Gaudencio le dijo presto: “Muchos hombres se autoproclaman que tienen bondad. Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Muchos hombres se proclaman llenos de bondad, pero no es la verdad”; 04-04-2022. 

El hombre verdadero no se auto engaña ni miente a otros. Se conoce a sí mismo, porque ha iniciado una revisión interior, de forma introspectiva y retrospectiva. Entonces se da cuenta que tiene defectos de carácter, que no son nada buenos. Sabe que tiene dones y algunos aspectos buenos, pero la mayoría de su ser interior está afectada. Pero, con Dios procede a una sanidad interior integral. Ese es un hombre de verdad. “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” Pr.20:6.

Padre, hazme un hombre de verdad, que no tenga un más alto concepto de mí mismo de lo que soy. Que sepa reconocer mis defectos y en su momento mi error, para pedir perdón, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor. 

 

martes, 7 de mayo de 2019

Nos engañamos a nosotros mismos


¿Qué pasa si nos auto-engañamos?
La verdad no está en nosotros: “Parecía que lo que Laurentino afirmaba no tenía en sí mentira: “No necesito de un Dios ni de un Señor para ser un ciudadano modelo. Soy buena gente, no le hago ningún mal a nadie, eso es seguro compadre”—le dijo a su amigo Eulalio. El maestro Gaudencio que por ahí pasaba, le dijo estas palabras: “Laurentino, el ser humano tiende siempre al autoengaño. Por muy aparentemente buenos que seamos, te digo, a Dios siempre le fallamos. No te engañes, eso es del Diablo. Si quieres saber la verdad, a Jesús debes de recibir y adorar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El autoengaño te dice: Nunca fallamos”; 06-05-2019.

La afectación que hemos sufrido por ser parte de este mundo caído, nos ocasiona males que están presentes, en lo físico, lo psicológico, lo mental, lo emocional y lo espiritual. Fallamos con cada parte de nuestro ser, y si decimos que no hemos fallado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Por eso es importante conocernos, para saber qué defectos de carácter padecemos. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” 1Jn.1:8.

Padre, Tú conoces mejor que yo, la naturaleza exacta de mis defectos. Y Tú me los has mostrado y he podido confesarlos delante de Ti. Por tanto, sé que soy un pecador y que he fallado de palabra, de hecho, de omisión y de pensamiento. Sea tu perdón para mí, por tu gracia y misericordia en Cristo nuestro Señor. Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 14 de marzo de 2018

La labor del consejero

¿Cuál es la labor de un consejero?
Derribar miedos, soberbia e ignorancia en el receptor del exhortado: “Si nos estamos engañando a nosotros mismos, un consejero competente puede verlo rápidamente. A medida que él nos ayuda a salir de nuestras fantasías, nos sorprende descubrir que cada vez sentimos menos la acostumbrada ansia de defendernos contra las verdades desagradables. No hay mejor forma de hacer desaparecer el miedo, la soberbia y la ignorancia. Al cabo de un tiempo, nos damos cuenta de que tenemos una base nueva y sólida para nuestra integridad.”  Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; pág.265.

Lo difícil del consejero es hacer vencer el miedo, la soberbia y la ignorancia del aconsejado.  El problema de los que reciben consejos, es que quieren escuchar lo que quieren escuchar. Porque la soberbia nos sobrecoge y no queremos que se nos contradiga. El profeta Daniel le sirvió a Nabucodonosor de consejero y le habló claramente: “Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.” Dn.4:27.

Padre, que no tengamos que pasar como Nabucodonosor, quien pasó loco por siete años por no escuchar el consejo del profeta Daniel.  Que nos dispongamos de corazón a poner oído presto y aceptar el consejo y la corrección, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 10 de marzo de 2018

Autoengaño; un delantal que nos encanta usar

¿Qué es lo que queremos tapar con “hojas de higuera”
Esos pecados o defectos subyacentes:“Hoy nuestras “hojas de higuera” pueden fabricarse a través de una “soberbia rectitud” que nos puede hacer pensar que somos “buena gente”. O bien, podemos elegir la práctica de un buen principio o valor, que nos sirve para “taparnos”. El mal se llama autoengaño. Inconscientemente lo creamos. Es la careta social, los psicólogos lo llaman “personalidad”, es como el mundo nos conoce, no como realmente somos. Cuando nos “tapamos” con el uso de una buena virtud, nos sentimos con “el valor moral” de poder criticar, juzgar y destruir a otros que no practiquen nuestro valor. La “soberbia rectitud moral”, puede servirnos de “tapete” de defectos como: envidia, arrogancia, miedo, displicencia, procrastinación, chisme, mentira, etc. Normalmente lo hacemos cuando nos han descubierto desnudos, porque hemos fallado totalmente—disertó Gaudencio en una de sus clases” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “Autoengaño: un delantal con el que nos queremos tapar”; 09-03-2018. 

“Además, el engaño a otros casi siempre tiene sus raíces en el engaño de nosotros mismos”, nos dice Bill Wilson en su libro, “El Lenguaje del Corazón” (pág.260-261).  Muchas veces las buenas palabras, unidas a una buena actitud, no reflejan lo que realmente somos internamente. Por ello, necesitamos realizarnos una honesta retro, y profunda introspección. Que no nos cause miedo realizar esto, así sabremos que, aunque queramos taparnos con nuestras hojas de higuera, siempre estaremos desnudos delante de Dios, los hombres y nosotros mismos. “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” Gén.3:7.

Padre, Tú perfectamente sabes cuándo fallamos aun internamente. Delante de Ti, no vale el querer “taparnos”, con excusas, con actitudes, con argumentos o con valores. Delante de Ti, todos estamos desnudos. Que sea la honesta declaración de mi mal delante de Ti y los demás, la que sobresalga y no mi delantal, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.