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jueves, 6 de septiembre de 2018

Sana a los quebrantados de corazón



¿Quién me sana de mis heridas emocionales?
El Señor: “Orquídea llegó llorando, traía el corazón lastimado. Por eso dijo casi gritando: “Esta vez terminamos, esto ya es demasiado. Maestro, Eustaquio me ofendió con palabras que profundamente me dolieron. Yo no esperaba de él eso, me ha dejado quebrantada y no creo que esta herida en mi alma pueda sanar de la noche a la mañana” El sabio ayo la quedó viendo de soslayo y le dijo inquieto: “El objetivo de todo pecado es romper relaciones. Primero es con Dios, luego contigo mismo y después con tu prójimo y la creación. Pero en su gracia Dios tiene un arma que trabaja con eficacia. Le he llamado el “restablecedor de relación”; también: “Poderosa curación”; esta poderosa arma es el perdón.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El Perdón, el arma que cura en el alma todo dolor”; 05-09-2018.

El pecado afecta directamente la armonía dentro de las relaciones humanas. El pecado persigue el rompimiento total de las relaciones. Por eso todo pecado es social, y todo pecado es una injusticia. El Reino de Dios es el del pleno restablecimiento de las relaciones, por eso acaba primero con el pecado, porque es la causa de los rompimientos. Esto lo hizo Jesucristo, venció al pecado como hombre. Como Dios tuvo que usar de un elemento restaurador y sanador: El perdón. Y nos lo dejó a todos nosotros. Por ello, cuando estamos afectados en el corazón, Él es nuestro ideal sanador. Nos invita a usar el perdón para nuestro corazón sanar. “Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.” Sal.147:3.

Padre, recibimos quebrantos constantemente en el intercambio de relaciones que tenemos con la gente. Porque todos estamos dañados y enfermos, nos ofendemos. Mas a través del perdón podemos no sólo restaurar la relación, sino que también sanar nuestro corazón. Yo perdono, a quien me halla ofendido en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 30 de agosto de 2018

La Roca de mi corazón


¿De quién he de depender totalmente?
Del Señor la Roca de mi corazón: “No sé qué hacer maestro, Eulalio me va a dejar y yo con él no quiero terminar. Es que lo quiero, lo amo, él y yo estamos como pegados. ¿Cómo voy a fracasar sin antes luchar? Haré todo por tenerlo de vuelta, eso téngalo en cuenta” –le expresó llorando Eulogia al sabio maestro Gaudencio. Quien le dijo rompiendo el silencio: “Eso está muy mal, lo que tú tienes es una gran dependencia emocional. No es amor, porque lo quieres acaparar, porque no lo quieres soltar. Debes de aprender que sólo de Dios debes depender. Mi consejo para vos: Haz que Dios sea la roca de tu corazón” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dios es la roca de mi corazón”; 29-08-2018.

Hay muchas causas que nos suceden en la niñez o adolescencia, que pueden provocar en nosotros tener una enferma dependencia. Esta puede ser con tus padres, con tu esposa o marido, con amantes, con tus hijos, hasta con amigos.  Cuando somos heridos, afectados y dañados emocionalmente, queremos refugiarnos en alguien. Deseamos tener un puerto seguro donde esté anclado el barco escoriado de nuestra pobre y lastimada existencia. Y esto no es malo, el problema que no queremos luego salir de ahí, no queremos navegar en alta mar. Mas debemos de aprender que nuestra dependencia debe de ser de nuestro Dios fiel. “Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Sal.73:26.

Padre, aunque envejezca y tenga algún problema emocional por el amor a los demás, Tú eres Jehová; mi Roca fiel, mi amigo eterno, mi refugio, mi anhelo supremo, mi sanador, mi libertador y Salvador. Así que eres Tú la Roca de mi corazón y mi porción para siempre, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 26 de julio de 2017

¿Qué sucede cuando le servimos a Jehová?
Bendice nuestro pan, nuestras aguas y además nos quita toda enfermedad: “Pero al fin llegó la hora en que él se dio cuenta de que yo no iba a figurar entre sus afortunadas excepciones. El iba a tener que acompañarme a mí y a mi esposa, Lois, mientras atravesáramos ese último tramo de mi camino alcohólico. Muy característicamente, encontró el valor para decirnos, comedida y francamente, la pura verdad. Ni por mis recursos, ni con la ayuda de los suyos, ni por otro medio que él supiera, yo no podría dejar de beber; en un espacio de un año, tal vez, me tendrían confinado en un manicomio, o yo habría sufrido unas graves lesiones cerebrales o estaría muerto.”  Bill Wilson; El Lenguaje del Corazón”; pág. 244

La promesa es de Él.  Si le servimos tendremos garantía de la comida y la bebida, pero también de algo mucho más grandioso: Quitará de nosotros toda enfermedad.  Bill Wilson fue sanado de esa terrible enfermedad incurable. Lo que no pudo hacer el ser humano con limitada ciencia lo pudo hacer Dios y Bill Wilson le sirvió toda su vida.  En mi caso, he sido sanado de toda enfermedad por mi Señor.  En los últimos siete años no he visitado para nada a ningún médico (antes lo hice por una gripe en diez años), ni padezco (ni padeceré) de ninguna de las enfermedades modernas: hipertensión, diabetes, corazón, etc.  De ninguna: “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.”  Exo.23:25.

Padre, gracias porque Tú eres nuestro sanador, eres quien bendice nuestro pan y nuestras aguas, quien además cura toda enfermedad entre nosotros.  Que la disposición de servirte siempre esté en nosotros para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.