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jueves, 11 de enero de 2018

Somos uno en Cristo

¿Cuál es nuestro deber como varones del Señor: Buscar la redención e igualdad de la mujer: “En 1944 Recy Taylor era una joven esposa y madre que caminaba desde la iglesia a la que iba en Abbeville, Alabama, cuando fue secuestrada por seis hombres blancos armados.  Violada la dejaron tirada al borde de la carretera con los ojos vendados…su historia fue contada a la NAACP ((National Association for the Advancement of Colored People); donde una joven trabajadora llamada Rosa Parks se convirtió en la investigadora jefe de su caso.  Y juntas buscaron justicia.  Pero la justicia no era una opción en la era de Jim Crow. Los hombres que intentaron destruirla nunca fueron perseguidos. Recy Taylor murió hace diez días, con casi 98 años. Vivió como todos hemos vivido, demasiados años en una cultura dominada por hombres brutalmente poderosos. Durante demasiado tiempo, las mujeres no han sido escuchadas o creídas si se atrevían a decir la verdad. Pero el momento ha llegado. Su tiempo se acabó” Oprah Winfrey; “El tiempo ha llegado”; (08-01-2018), Discurso expresado durante el recibimiento de premiación globos de oro.

La caída afectó la perfecta relación existente entre los hombres. No había discriminación por nacionalidad, raza, condición social, religión o sexo. Los hombres comenzaron a separase y las mujeres comenzaron a ser discriminadas y tal como lo dijo el Señor, el hombre se enseñoreó de ella. Jesucristo vino para romper esta atadura y destruir tal abuso. Entre los mismos hombres y el dominio, que muchas veces es brutal, sobre las mujeres. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” Gál.3:28.

Padre, que nuestro corazón esté siempre al lado de la justicia, y sobre todo la justicia a las mujeres.  Ellas han sido nuestras abuelas, madres, esposas e hijas. Además, ellas juegan un rol decisivo en la familia y la sociedad. Afectarlas, es afectarnos nosotros, discriminarlas es discriminarnos nosotros. Que hagamos tu voluntad y de amarnos los unos a los otros, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

Dejemos la ira y desechemos el enojo

¿Qué nos aconseja el Señor con respecto a la ira, al enojo?
Que la dejemos y desechemos: “A veces, mi agresividad era sutil, y otras veces muy ruda. Pero, de cualquier forma, era injuriosa - y tal vez letal - para numerosos incrédulos. Huelga decir que estas actitudes no se manifiestan únicamente en el trabajo... Es muy probable que vayan infiltrándose en nuestras relaciones con todo el mundo. Hoy todavía, me veo en ocasiones cantando ese mismo refrán obstaculizador: "Haz lo que yo hago, cree lo que yo creo, si no.…” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.252.

El deseo de dominar y controlar a personas, acontecimientos y acciones nos llevan muchas veces a la ira y con ella a la intemperancia. Esto es, tenemos falta de moderación, de tacto, de diplomacia, de amabilidad.  Por el contrario, el enojo nos llega a controlar tanto que terminamos haciendo algo brusco y malo.  Luego esta actitud nos hace sentirnos mal.  Dios pues nos ordena: “Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.”  Sal.37:8.

Padre, que haya en nosotros sanidad emocional de tal manera que la ira no nos lleve a ese enojo desmedido que nos hace realizar tonterías que afectan a otros.  Líbranos de la ira y el enojo Señor en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.