Mostrando entradas con la etiqueta manipulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manipulación. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de febrero de 2018

Cuando siento temor, confío en Dios

¿Qué debemos de hacer cuando tengamos temor?
Confiar en Dios: “Desde entonces comprendo que muchos de mis temores tenían que ver con su proyección. Es normal, por ejemplo, tener el temor de ser abandonado por la persona amada. Pero cuando ese temor se ubica por encima de la verdadera relación que tengo con esa persona que no quiero perder, entonces tengo serios problemas. Mi responsabilidad hacia mí incluye el no temer a las cosas que no existen.” “¿Estoy dejando de ser una persona temerosa para ser una persona sin miedo?” A.A.HIVOC. 🇨🇴.

Muchas veces el temor se apodera tanto de nosotros, que nuestra imaginación proyecta a nuestra mente situaciones irreales: Ofensas de las personas que amamos, abandono, traiciones, desastres, etc. Son fantasías, pero las vemos tan reales como una película de ficción en 3D.  Y llegamos a creérnoslas, y pueden apoderarse de nosotros de tal manera que reaccionamos con violencia física o verbal, ofensas, celos desmedidos, control extremo, manipulación, etc. Actitudes que llegan a dañarnos y a dañar a los demás, haciendo de nuestra vida un verdadero desastre.  ¿Es normal sentir temor? Sí, pero para controlarlo y tomar la confianza, nadie mejor que Dios: “En el día que temo, Yo en ti confío.” Sal.56:3.

Padre, parte del daño físico-emocional-espiritual que padecemos en este mundo es el temor. Este miedo exacerbado nos afecta de tal manera que no podemos tener paz. Mas tu promesa es que en tu Hijo hallaremos paz. Señor, que todo miedo, temor, recelo, desconfianza, aprensión, sospecha sea echada fuera de mí y mi confianza sea totalmente en Ti., en el nombre de Jesús. Amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.    

sábado, 30 de septiembre de 2017

Dejemos la ira y desechemos el enojo

¿Qué nos aconseja el Señor con respecto a la ira, al enojo?
Que la dejemos y desechemos: “A veces, mi agresividad era sutil, y otras veces muy ruda. Pero, de cualquier forma, era injuriosa - y tal vez letal - para numerosos incrédulos. Huelga decir que estas actitudes no se manifiestan únicamente en el trabajo... Es muy probable que vayan infiltrándose en nuestras relaciones con todo el mundo. Hoy todavía, me veo en ocasiones cantando ese mismo refrán obstaculizador: "Haz lo que yo hago, cree lo que yo creo, si no.…” Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.252.

El deseo de dominar y controlar a personas, acontecimientos y acciones nos llevan muchas veces a la ira y con ella a la intemperancia. Esto es, tenemos falta de moderación, de tacto, de diplomacia, de amabilidad.  Por el contrario, el enojo nos llega a controlar tanto que terminamos haciendo algo brusco y malo.  Luego esta actitud nos hace sentirnos mal.  Dios pues nos ordena: “Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.”  Sal.37:8.

Padre, que haya en nosotros sanidad emocional de tal manera que la ira no nos lleve a ese enojo desmedido que nos hace realizar tonterías que afectan a otros.  Líbranos de la ira y el enojo Señor en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 8 de julio de 2017

¿Cuál es el origen de mi angustia?
Mi dependencia producto de mis exigencias: “Si analizamos toda inquietud que sentimos, las grandes y las pequeñas, encontraremos en su origen alguna dependencia malsana y la exigencia malsana derivada de esta dependencia.  Abandonemos, con la gracia de Dios, estas exigencias obstaculizadoras. Entonces nos veremos liberados para vivir y para amar; …”  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”, pág. 238.

“Las cosas se hacen como yo mando, como yo digo.  Y tendremos los resultados que yo espero”.  Esta frase resuena en mi cabeza de manera constante.  Porque nuestro temperamento, unido a nuestro egocentrismo, siempre tratará de manipular todas las cosas, personas y hasta circunstancias, a mis exigencias.  Ahí abro la puerta a numerosas dependencias.  Todas ellas basadas en mis exigencias malsanas.  Porque no hemos aprendido a dejarnos guiar por Dios; y, tener la plena confianza que las circunstancias, personas y cosas, están en las manos de Dios y no de mí.  Así lo que suceda, de alguna manera me conviene, pero sobre todo, ello se encamina hacia los propósitos del Señor.  Cristo mismo nos dio ejemplo de esto: “Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.”  Lc.22:41-43.

Padre, ayúdanos para poder aceptar las cosas, personas y circunstancias de nuestra vida, que no podemos cambiar.  Ayúdanos para disponernos a aceptar tu voluntad, de manera que todo lo pongamos en tus manos: nuestra vida, nuestra voluntad y todo lo demás.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.