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jueves, 8 de marzo de 2018

El orgullo y sus frutos

¿Qué fruto trae el orgullo que causa destrucción?
La autojustificación: “Lo alarmante de la ceguera del orgullo es la facilidad con la que se puede justificar. Pero no tenemos que buscar muy lejos para encontrar evidencia de que esta engañosa especie de autojustificación es lo que universal mente destruye la armonía y el amor. Es lo que enemista a una persona con su semejante, una nación contra la otra. Valiéndonos de la autojustificación, podemos hacer que todo tipo de locura y violencia parezca buena e incluso respetable” Bill Wilson, “El Lenguaje del Corazón”; pág.255.

Si dentro de mí está el orgullo; habrá frutos de este terrible mal: Autojustificación, jactancia, ira, control, manipulación e inmadurez emocional estarán a flote. Ninguna de estas actitudes edifica algo valioso, sino que por el contrario, molestan a cualquiera, dañan a todos y enoja al propio Señor. Contamina, a tal grado, que orgullosa puede ser una persona, una comunidad, una nación. “Hemos oído la soberbia de Moab, que es muy soberbio, arrogante, orgulloso, altivo y altanero de corazón. Yo conozco, dice Jehová, su cólera, pero no tendrá efecto; sus jactancias no le aprovecharán” Jer.48:29-30.

Padre, terrible mal es el orgullo. Está de una manera o de otra en cada uno de nosotros. Sus frutos son destructivos. Te pido en el nombre de Jesús, que salga todo orgullo de nosotros y que podamos alcanzar la humildad, que sólo Tú puedes darnos para servirte y darte gloria.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué es para Dios un terrible mal en nosotros?
La jactancia, el orgullo, la soberbia: “Eustaquio no quiso quedarse callado, por eso lo preguntó al sabio Gaudencio: “¿Usted me diría si siempre fue sabio o alcanzó en el caminar de la vida su sabiduría?”  El sabio maestro le quedó con tierna mirada viendo y así le confesó: “¡Qué va!  Cuando joven tenía un gran orgullo profesional, todo lo determinaba al éxito material, y esto lo consideraba producto de mi gran intelectualidad.  Mi inteligencia era incompatible con la humildad, me jactaba y aún de lo más insignificante que alcanzaba me vanagloriaba, me envanecía en mi propia soberbia.  La sabiduría estaba lejos de mi vida.  Hasta que un día me caí, me destruí, y rodé hasta el fondo de un negro pozo.  De ahí salí lleno de humildad, reconociendo al Señor como mi Salvador personal”.  Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “No hagamos de la jactancia gala, pues toda semejanza de ella es mala”.  23-05-2017. 

Creerse superior a los demás, pensar que uno es especial que los otros y que por lo tanto merece mejor oportunidad, trato y atenciones.  Estar seguro que las demás personas están para obedecer tus órdenes y para hacer lo que a ti mejor te conviene, es estar soberbio y orgullos, es ser una persona jactanciosa, tal actitud es negativa y afecta a todos nuestras vidas.  “Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.”  Sgo.4:16.


Padre, te pido que podamos tener la capacidad de poner los pies sobre la tierra y de saber que poner la humildad en primer lugar, es más inteligente que creerse muy especial.  Que la soberbia, arrogancia y soberbia, estén lejos de nosotros, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.