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miércoles, 22 de mayo de 2019

Él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca


¿Es el padecimiento malo para los cristianos?
NO, por medio de él nos perfecciona, afirma y establece Dios: “Eustaquio testificó sobre su antigua situación: “No creía en Dios y sufrí tremendo dolor. Estuve metido en drogas y alcohol y mi vida como en un barranco se derrumbó. Sufrí mucho, pero esta derrota y dolor me llevaron a conocer al Señor”—dijo un poco emocionado. El maestro Gaudencio, su mentor, le dijo esto con mucho ardor: “Y te aseguro que para perfeccionarte en Él, vas a padecer sufrimiento otra vez. Luego que hayas crecido, te afirmará, fortalecerá y establecerá en su Reino de Bondad” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El sufrimiento en el Señor es para tú perfección”; 21-05-2019.

Algunas veces tenemos que adentrarnos más en la oscuridad para encontrar la luz, llegar a padecer temor extremo para tener quietud; sufrir y dolerse para obtener el gozo y la paz. Por el sufrimiento aprendemos obediencia y éste nos sirve muchas veces para que Dios vaya perfeccionándonos en Él. Para que nos afirme en el llamado, nos fortalezca y en su Reino nos establezca. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 1P.5:10.

Padre, hoy puedo saber que en los días que más sufrimiento padecí, Tú conmigo estabas ahí y jamás solo me dejaste a mí. Y que aprendí a mejorar, y sé que Tú me vas a perfeccionar para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Prosigo por ver si logro asir aquello


¿Qué desea Dios que podamos hacer aunque no seamos perfectos?
El trabajo al que fuimos llamados a realizar: “De pronto llegó frustrado Eustaquio, ante su maestro Gaudencio confesó sentir esto: “Sé que tengo el llamado de Dios para ser maestro, para ser pastor. Pero, ¿sabe maestro? No quiero hacerlo. Por una sencilla razón: ¡No soy perfecto!” –casi gritó la última frase. El sabio lo miró; y entre cejando su ceño le indicó el camino correcto: “Debes hacerlo. Todos sabemos que ni tú ni yo, somos perfectos. No puedes usar esto como pretexto; debes poder cumplir con lo que Dios ha dispuesto para ti; lo puedes llegar a asir, cumplirlo y ser un cristiano realizado y feliz.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Hacemos las cosas perfectas en Dios”; 04-12-2018.

¿Cuántas personas conozco que se rehúsan a hacer las cosas que Dios les manda a hacer, porque no pueden hacerlas a la perfección. Otros, lo usan de pretexto para no hacer absolutamente nada. Y desde esa posición nos dicen constantemente cómo debemos de hacer las cosas “mejor”. Y luego repiten: “Para hacer las cosas como vos, prefiero no hacerlas. Esto es mucho mejor”.  Pero no, debemos de tener la actitud que tuvo el apóstol Pablo, quien inspirado por el Espíritu, nos dice: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” Flp.3:12.

Padre, no es que seamos perfectos, ni mucho menos, pero lo importante es que seguimos adelante en el cumplimiento de tu llamado, para asir ese precioso tesoro, que es ver en esos niños y jóvenes tu obra salvadora y restituidora; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.  

sábado, 6 de enero de 2018

Transformados de gloria en gloria

¿En quién somos transformados de gloria en gloria?
En la misma imagen de Jesucristo: “Una Resolución de Año Nuevo; Me Propongo: 1. Como Pablo: olvidar lo que esta atrás, y proseguir a la meta; 2. Como David: alzar mis ojos a los montes y recordar que mi socorro viene de Jehová; 3. Como Abraham: confiar incondicionalmente en mi Dios; 4. Como Enoc: caminar en compañerismo diario con mi padre celestial; 5. Como Ezequías: preparar mi corazón para buscar a Dios; 6. Como Moisés: escoger obedecer a Dios, aunque esto signifique sufrir, antes que gozar de los placeres temporales del pecado;7. Como Daniel: vivir en comunión constante con Dios; 8. Como Job: ser paciente bajo cualquier circunstancia; 9. Como Josué y Caleb: no permitir que me desanimen los obstáculos; 10. Como José: dar la espalda a la tentación; 11. Como Aaron y Hur: servir de sostén a mi pastor y a los líderes de mi iglesia con mi oración y mi apoyo; 12. Como Andrés: guiar a mis hermanos a Cristo; 13. Como Esteban: manifestar un espíritu de perdón hacia los que me hieren.” Enviado por Wapps por el pastor Antonio Navarrete.

Cada uno de estos hijos de Dios fueron poco a poco siendo transformados.  Cada uno de ellos se destaca por tener una cualidad noble y de perfección.  Pero sólo Jesucristo es perfecto y sin pecado. Y de acuerdo a su imagen, tú y yo somos transformados, de gloria en gloria.  En cada problema, en cada situación adversa, en cada obstáculo sobre sale la gloria del Señor y nuestra transformación. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2Cor.3:18.

Padre, aunque no lo sienta, aunque no sé cómo, aunque tal vez no me dé cuenta; pero Tú me vas moldeando y transformando hacia la propia imagen de tu Hijo Jesús, así me vas perfeccionando cada día.  Gracias, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor.