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lunes, 13 de agosto de 2018

Bienaventurado (a) quien tiene en Ti sus fuerzas


¿Quién es bienaventurado (a)?
Quien ha puesto sus fuerzas en Dios: “Estoy desesperado, me siento angustiado. Me envuelve  la vanidad; pero sé que me acosa también el egoísmo, el señalamiento y la crítica, y luego caigo en la auto conmiseración. ¿Qué debo hacer señor?” –le preguntó Eulalio sufriendo al sabio maestro Gaudencio. Éste le dijo: “Aprende mi hijo, aprende. Debes de aprender a poner tus fuerzas en Dios, y te aseguro, te irá mucho mejor. Sí le buscas de corazón, Él te ayudará y estará a tu lado. Te aseguro que no estarás desesperado.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Bienaventurado quien tiene sus fuerzas en Dios”; 12-08-2018.

El fortalecimiento de Dios por medio de su Santo Espíritu es lo que necesitamos cada día usted y yo. Para obtener este fortalecimiento del Señor necesitamos momentos de callada relación, de silenciosa comunicación, de quieta actividad. Siéntate experimentar lo hermoso que es con Dios interactuar. Veremos cómo obtenemos las fuerzas necesarias para vencer nuestras debilidades. “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.” Sal.84:5.

Padre, cómo disfruto los momentos a solas contigo y así te adoro agradecido, y puedo sentir a tu Santo Espíritu fortalecer mi ser alicaído, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Perseverar hasta el fin

¿Qué debemos de retener con nosotros siempre?
Nuestra fe en Cristo: “¿Cuántas de las plegarias del mundo se han quedado sin respuesta porque los que oraron no perseveraron hasta el fin? Pensaban que era demasiado tarde, que debían actuar por sí mismos, que Dios no iba a guiarlos… ¿Puedo aguantar hasta el final? Si es así, seré salvo. Voy a tratar de aguantar con valentía. Si yo soporto, Dios me abrirá los secretos tesoros espirituales que están ocultos a los que no perseveran hasta el final.” A.A.HIVOC. 🇨🇴; “El que persevere hasta el fin”

“Pero sin fe, es imposible agradar a Dios” (Heb.11:6); debo pues perseverar en la fe, debo de hacerlo hasta el final porque ahí está mi salvación. Pero, preguntémonos: ¿Este axioma, acaso no nos sirve en todos los demás asuntos de nuestra vida?  Porque si persevero en los estudios, podré un día servir con un título.  Si persevero en mi matrimonio, podré un día ver educados, formados y casados a mis hijos. Si persevero en la meditación de la Palabra de Dios, todo lo que emprenda me saldrá bien y alcanzaré sabiduría. Si persevero en lo bueno, cosecharé bienestar. Esto es guardar la fe; “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Mt.24:13.

Padre, ayúdame a ser perseverante en todo para poder alcanzar el bien que hay a quienes perseveran. Sobre todo, que sea siempre perseverante en la relación contigo y en alcanzar tu conocimiento, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Dios nuestra Fortaleza, Sabiduría y Paz

¿Cómo es que Dios es nuestra fortaleza y escudo?
A través de una relación de amor: “Tú que sirves al Señor con fervor, dime; ¿qué has encontrado?, ¿qué has conseguido con esa relación?”—preguntó animado el joven Eulalio. Su amigo Eustaquio lo escuchó y meditando su pregunta a viva voz contestó: “He encontrado con certeza un amigo fiel, es mi fortaleza.  En los momentos de angustia Él es mi refugio. Me ha sabido guiar y aconsejar para el éxito en toda empresa alcanzar.  Y por supuesto: en todo momento me ha dado la paz” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sabiduría, paz y fortaleza espiritual en Dios encontrarás”; 07-11-2017.

Cuando establecemos esa relación con nuestro Dios, a través de su Palabra, del servicio y de la oración; vamos conociéndole y por medio de ese hermoso conocimiento de su persona encontramos que: Hemos adquirido una fortaleza para enfrentarnos a nosotros mismos y nuestros problemas que no es la propia.  Encontramos en nosotros una sabiduría más allá de la media o la capacidad normal.  Pero, sobre todo, obtenemos una paz interna, duradera y constante.  Es algo sensacional: Paz espiritual. “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.”  Sal.28:7-8.

Padre, gracias te doy por esta relación que se estableció a través de tu amado Hijo, Cristo el Señor. Y que crece y se fortalece por medio de tu Santo Espíritu.  Esto nos ha dado fortalezas, sabiduría y paz interna.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.