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miércoles, 23 de octubre de 2019

Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza


¿Las cosas bien planificados y el arduo trabajo hacia dónde tienden?
Hacia la abundancia: “Eulalio le dijo a Eustaquio: “Mira a Aureliano, siempre está bien cargado y anda bien trajeado. Tiene una linda casa, dos buenos carros y vive en un barrio alto. Me dicen que dirige una gran empresa en el este. ¿Cómo hace para tener tanta suerte”—terminó su observación el joven. Eustaquio discipulando a Eulalio le dijo: “Hombré, no creás que esto es de suerte, Aureliano es una persona muy diligente. Hace planes siempre y los acompaña de arduo trabajo, esto le rinde frutos muy altos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La abundancia del diligente, no es suerte”; 22-10-2019. “

Las decisiones importantes, el trabajo, las metas que te propongas, los estudios: todo tiene que estar bien planificado y agregarle el trabajo arduo para lograrlo, una disciplina férrea y perseverancia sincera. Antes, los pones en manos de Dios. Estas actitudes son producto de pensamientos diligentes, esto tiende a darte abundancia, y mucha prosperidad. Pero si actuamos apresuradamente, sin orden ni planes, esto nos llevará al fracaso. Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.” Pr.21:5.

Padre, permíteme que siempre pueda consultar contigo cualquier trabajo, empresa, decisión o inversión que se me brinde hacer, que pueda planificar muy bien, que además trabaje arduamente y con disciplina y perseverancia, y para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 17 de enero de 2019

Todo lo que se quiere tiene su hora


¿Qué nos dice el Señor con respecto al tiempo?
No te apresures, todo tiene su hora: “Eulalio se encontraba desesperado, tenía el pie enyesado: “Ya quiero botar este yeso y poder salir corriendo”—se expresó casi sin pensar lo que habló. El maestro que lo visitaba le dijo en voz baja: “Eulalio, muchacho, calma. Todo en esta vida tiene su hora; tiempo para afectarse, tiempo para curarse. Pero tu curación, para ser efectiva y total, necesita tiempo, para tus huesos restaurar. No te apresures, ya tendrás el momento para ir a bailar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Todo tiene su tiempo debajo del sol”; 17-01-2019.

El niño quiere ser joven, el joven quiere ser adulto, el adulto quiere ser niño; el viejo quiere ser joven.  Muchos no quieren vivir su hora de la vida, se apresuran por querer correr más hacia adelante, o regresarse en el tiempo. Ambas cosas son imposibles. Y si Dios promete que todo tiene su hora, pues debemos de aprender a ser pacientes y esperar en Él. Ya vendrá la oportunidad, ya estará el momento especial, ya llegará la sanidad total. Tranquilo (a), espera y disfruta el momento que vives, en esa etapa hay mucho que aprender para cuando venga lo que esperas del mañana. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Ecl.3:1.

Padre, enséñame a disfrutar el momento en que estoy viviendo; que pueda aprender lo que necesito aprender en ese tiempo de mi vida; sabiendo que llegar a conocerte totalmente es lo más importante en esta vida; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 27 de octubre de 2018

No te apresures a enojarte


¿En quiénes reposa el enojo?
En los necios: “Tan sólo llegó Aurelio a preguntarle a su maestro Gaudencio, pensando que le afirmaría lo que él ya había como bueno aceptado: “Sé de usted que enojarse es egoísta, además que nos predispone a cometer errores. Mas, ¿qué pasa con el enojo justificado? Eso sí es acertado.” El maestro lo vio asombrado, y le dijo de inmediato: “Aurelio, no debe de haber ese concepto de “ira justificada” en nosotros, y tomarlo como algo bueno. Sólo Dios la posee y en Él sí que es cierto.  Enojarse apresuradamente en nosotros, ¡es cosa de necios!” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El enojo reposa en el seno de los necios”; 26-10-2018. 

Para no enojarnos, nosotros debemos de analizar y meditar si debo de cambiar hasta mi forma de sentir, pues quizás mis sentimientos pueden ser lastimados con facilidad por todo y por nada. Preguntémonos: ¿Cómo puedo realmente estar de frente a las cosas que me afectan o perturban y no llegar a enojarme? ¿Qué debo de hacer para no sentirme así? Porque ciertamente debo de aprender a dominar mi temperamento, de manera que no estalle cuando considere que por tal o cual cosa sí debo de enojarme de forma apresurada. “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.” Ecl.7:9.

Padre, permíteme no justificar mi enojo desmedido por considerarlo justo. Que pueda controlar mi temperamento y que llegue a no enojarme apresuradamente, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.