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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Soy miserable, pequeño y no puedo


¿Qué percepción equivocada quita Dios de nosotros?
Creer que somos inferiores a otros: “Eulalio se sentía mal, así dijo sin más: “Maestro, ayúdeme. No quiero enfrentar los problemas, la realidad, porque estoy seguro que para resolverlos no soy capaz. Yo a la verdad, no tengo esa habilidad. Soy miserable, pequeño, no puedo, ni doy más” –dijo convencido de sí mismo con cierta seguridad. El maestro le expresó con amor: “Eulalio, lo que tienes es un complejo de inferioridad. Tienes lástima de ti mismo y estás huyendo de cada responsabilidad. Necesitas a Jesucristo y su Santo Espíritu; Él de ese estado te sacará, ya lo verás” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Con Cristo no eres inferior y eres mejor”; 28-11-2018.

El complejo de inferioridad es un sentimiento que hace creer a la persona que es de menor valor que los demás. Es una idea sugestiva que hace que la persona que la padece, tenga menos capacidades de la que realmente tiene. Lleno de frustraciones, conmiseraciones y quejas; quien padece esto se siente más pequeño, más indefenso, más inútil, más miserable, menos apto, menos capaz, menos valioso que los demás. Posiblemente pueda aparecer por tener una niñez afectada, con violencia, reprimenda y maldiciones. El Señor puede liberarte de estas ataduras mentales, como hizo con Gedeón que una vez pensó: “Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.  Jue.6:15.

Padre, en tu Palabra hay sinnúmero de promesas donde me dices que yo tengo un valor especial ante Ti, que puedo hacer cosas increíbles en tu nombre, y que soy mayor cuando sirvo a los demás: me das propósito, poder, servicio y amor; que no me hace superior pero sí mejor; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 26 de julio de 2018

El justo da


¿Qué gana el justo cuando da?
Una estabilidad emocional: “Pasé mucho tiempo exigiendo a todo el mundo que me dieran bienes, dinero y afecto. Por dentro sentía una inquietud que me corroía, esto era porque una dependencia malsana mantenía. Era una expresión egoísta, pues era grande mi codicia; y sólo exigía y exigía, y mientras más para mí quería, más aumentaba lo que deseaba. Hasta que de pronto me vi angustiado, enfermo y nervioso.  Cuando llegué al Señor estaba desesperado, pobre, miserable y sumamente afectado. En esa condición Dios me dio la liberación y la salvación. Y luego logré mi estabilidad emocional en esfuerzos basados en el dar, y no en las exigencias que se me diera cada vez más y más.”—Confesó Eustaquio en la clase de emprendedores, mientras le aplaudían con honores.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La estabilidad económica y emocional, está en el dar a los demás”. 25-07-2018.

La codicia, ese deseo vehemente en nosotros de querer poseer bienes y riquezas, nos lleva realmente a la miseria o pobreza extrema. Quien también exige de los demás todo: atención, privilegios, demandas, y bienes, no sólo va rumbo a la ruina, sino que además vive afectado emocionalmente. Mas el que da con generosidad a los demás: tiempo, recursos, bienes, etc; no sólo aumenta en bienes, sino que además tiene garantizada la estabilidad emocional. “Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.” Pro.21:26.

Padre, que jamás sea tacaño Señor, sino que siempre dé con esplendidez a las necesidades de aquellos que Tú estás bendiciendo. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.