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jueves, 26 de diciembre de 2019

No habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor

¿Qué no habrá en la nueva tierra de Dios?
Muerte, ni tristeza, ni llanto, ni dolor: “La soledad que pasé por un tiempo, el dolor que llevé conmigo muy adentro; la tristeza experimentada, el llanto y las lágrimas derramadas: todo eso me provoca que tenga recelo, no me deja entregarme a nadie por completo”—confesó Eustorgia a su maestro. El sabio Gaudencio le habló con palabras de muy adentro: “Para eso vino Jesús, por ello un día se humanó: para secarte las lágrimas, destruir tu tristeza, acabar con todo tu dolor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Por eso se humanó: para acabar con tu dolor”; 24-12-2019.

Simplemente no podíamos evitar los efectos que produce en nosotros el dolor, la tristeza, el llanto, la traición, etc.; no podíamos responder a la manera que Dios, en la persona de Jesús, respondió: comprendiendo, bendiciendo, perdonando. En otras palabras: Amando. Y no podíamos responder así porque no conocemos ni podemos amar. Por eso vino Él, para acabar con todo eso, pero además vino para que pudiéramos aprender a amar, porque sólo el amor, vence todo ese dolor. “Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más” Apo.21.4.

Padre, al aprender a amar como Tú amas, puedo comprender, perdonar, tolerar y aceptar las cosas que no puedo cambiar para dejártelas a Ti; de ahí que puedo vencer el dolor, la tristeza, y en Cristo: la muerte. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 19 de octubre de 2019

El autor y consumador de la fe,



¿Dónde deben de estar puestos nuestros ojos?
En Jesús: “Eulogia se veía regia, estaba muy elegante y bella: “Miren mi porte, mi elegancia pues ese es mi aporte. Aporte de qué se preguntaran ustedes: Pues de embellecer este mundo de sufrimientos y de penas”—lo dijo muy amena. Su maestro, el sabio Gaudencio, le dijo en forma serena: “No pongas tu mirada en vos misma, ni de ninguna cosa vana te des ínfulas. Nosotros debemos saber, que en Cristo Jesús nuestra mirada debemos poner. Pues Él siempre tuvo sus ojos, y esto es verdad, puestos en su Padre Celestial“ Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Los ojos puestos en Cristo, y no tendremos conflictos”; 18-10-2019.

Tendemos a ser egocéntricos; por eso muchas veces vivimos quejándonos de todo y de todos. Creemos que la vida se trata acerca de nosotros; y no es así; la vida se trata acerca de lo que Dios está haciendo para recuperarnos para su Reino; y lo que nosotros aportamos al Señor para llevar a cabo sus planes. Ante los problemas y dificultades, miremos la paz, la calma del Señor y no nuestra zozobra. Pongamos pues nuestra mirada en Jesús, quien es el autor de nuestra fe, cuando estando en la tierra como hombre, puso su mirada en Dios y no en Él. “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Heb.12:2.

Padre, que mi vista y ojos estén puesto en tu Hijo el Cristo, pues Señor sólo así podré ver tus maravillas y el privilegio de saber que Tú usas para Ti mi vida. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 11 de abril de 2019

No en las de la tierra

¿Dónde debemos de poner nuestra mirada?
En las cosas de arriba: “Eustaquio llegó apresurado, por ello habló rápido: “Me ofrecen maestro, la gerencia que tanto quiero. Un tremendo puesto en una compañía trasnacional, y me dan un salario y nivel que es a todo dar. Tan sólo vengo a que me dé su bendición y su aprobación—así le expresó. Le quedó viendo su mentor, y le dijo sin rencor: “¿Cómo quieres que haga eso, sí yo no estoy a favor? Pienso que lo que estás ahora haciendo es para ti lo mejor. Porque aquí tienes puestos los ojos en la voluntad del Creador, más en ese trabajo banal, tendrás puesto los ojos en lo terrenal” Cuentos del Reino Daniel Aragón; “Los ojos en lo celestial, no en lo terrenal”; 10-04-2019.

Nos cuesta poner nuestra mirada en las cosas de arriba, esto quiere decir poner atención a la voluntad de Dios, porque estamos acostumbrados a poner nuestra mirada en nosotros y en las cosas de este mundo. Sólo el Espíritu Santo, puede hacer que prefiramos las cosas de arriba y no las de este mundo. “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Col.3:2.

Padre sólo Tú puedes hacer posible que yo ponga siempre mi mirada en Ti Señor, en tu voluntad. Haz que mi vista siempre esté buscándote en todo momento y en toda circusntancia. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Bienaventurados vuestros oídos porque oyen

¿Qué debemos pedir al Santo Espíritu de Dios?
Que nos abra nuestros ojos y oídos: “Nos pasa a todos—dijo el maestro Gaudencio a su auditorio—no somos capaces de ver lo que Dios está haciendo alrededor nuestro, o bien lo que hace en nosotros dentro. De igual manera, somos sordos a su Palabra, por ello debemos de pedirle que nuestros oídos reabra.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Tener ojos para ver y oídos para oír”; 08-12-2018.  

Tenemos que pedirle al Señor que podamos ver sus propósitos y planes; que podamos oír lo que Él nos quiere decir, aconsejar y guiar. Ver cómo nos ha rescatado de una vida pasada afectada, ver cómo nos ha bendecido, cómo nos ha llamado al trabajo de su Reino de manera que tenemos hermosa utilidad en el Reino. “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.” Mt.13:16.


Padre, dame ojos para verte, dame oídos para oír; abre mis ojos y mis oídos y que pueda verte y escucharte con todos mis sentidos; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.