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viernes, 12 de julio de 2019

Como al Señor, y no a los hombres


¿Cómo debemos de servir a los demás?
Con buena voluntad: “Eulogia preguntó eufórica: “¿Qué hago para poder servir a los demás con buena voluntad?”—inquirió a su maestro. El buen Gaudencio meditó un poco y luego le dijo esto: “Me encanta tu pregunta con esa frase: Buena voluntad. Buena voluntad hay que poner siempre para todo, es la verdad. Cuando así lo hacemos a servir a los demás estamos dispuestos. Y a Dios se lo hacemos este servicio, cuando a los hombres con buena voluntad les servimos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Sirviendo con buena voluntad a los hombres y a Dios”; 11-07-2019.

No se trata de tener fuerza de voluntad. Muchos de nosotros tenemos fuerza de voluntad pero no hacemos la voluntad de Dios. Porque no se trata de “fuerza”, sino de dirección. Cuando estamos dispuestos a poner buena voluntad para escuchar y aprender de la Palabra de Dios, entonces me alisto para servir a los hombres como si le sirviera al Señor. “Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres;” Efe.6:7.

Padre, permíteme tener buena voluntad para escucharte hablar en tu Palabra, en tu voz, en tus manifestaciones histórico sociales, a través de tus siervos Señor. Que tenga esa buena voluntad para aprender de Ti cada vez más, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 18 de junio de 2019

Sirviendo al Señor


¿Cómo debemos de en lo que requiere diligencia?
No perezosos: “Aurelio venía molesto, así lo expreso muy presto: “No me ubicaron en ningún ministerio, y ahora ¿qué hago?  De hecho pusieron a otros que en la práctica no pudieron.”—espetó con fastidio. El maestro Gaudencio, le dijo casi al oído: “Aurelio, para servir no necesitas que alguien te ubique, ponte a servir en lo mejor que realices. Verás cómo Dios te respaldará” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”; 17-06-2019. 

¿Por qué debo de esperar ser llamado para ayudar? En las mies del Señor lo que nos hacen faltan son voluntarios que estén dispuestos a ayudar. Lo que se requiere son personas que estén dispuestos a entregarlo todo, no esperando algo a cambio, excepto la satisfacción del deber cumplido. Así que debemos de ser leales en nuestra ayuda, generosos con nuestras ofrendas y amables en cuanto a la buena palabra siempre. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.”Rom.12:11.

Padre, permíteme ser siempre diligente y no perezoso, ferviente en espíritu para servirle a mi prójimo y a ti con devoción y entrega total, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 28 de marzo de 2019

No se apagará


¿Qué pasa con el fuego que arde continuamente en el altar de Dios?
No se apagará: “La pregunta fue directa para el sabio maestro: “¿Cómo puede usted estar constantemente sirviendo? ¿Cómo se mantiene además continuamente sonriendo?” –preguntó hasta casi quedarse sin aliento Eulalio. El maestro le explicó: “He convertido mi corazón en un altar para Dios. Y cuando tú haces eso, esto tiende a pasar: el fuego del Espíritu en ti, no se apagará.  Esto es lo que me mantiene feliz, así puedo con gusto y constantemente servir” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Eres un altar del Señor”; 27-03-2019.

El sacerdote que se encarga de encender ese fuego en mí, es Jesucristo el Señor. El fuego es de su Espíritu, y cada día podemos pedirle a Dios que encienda su fuego de amor en nosotros. Para que mi pensamiento permanezca en Él, para que pueda servir a mi prójimo mejor, para poder tener fuerzas, sabiduría y gozo de manera que pueda amar a Dios, a mi prójimo y a mí mismo cada día. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.” Lev.6:13.

Padre amado, aviva ese fuego continuo en el altar de mi corazón para Ti, que el sumo sacerdote Jesucristo, me dé lo necesario para seguir teniendo tu fuego; que el fuego de tu Santo Espíritu arda cada vez más en mí para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 25 de agosto de 2017

Centrado en las necesidades de los demás

¿Qué debemos de hacer cada uno de nosotros según el don que hemos recibido?
Ministrarlos a los demás, servirles. “Bárbara Anderson, empleada de un banco en New York, deseaba mudarse en Phoenix, Arizona, en busca de mejor clima para la salud delicada de su hijo.
Usando los principios de apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista y del propio, escribió: Estimado Señor: Mis diez años de experiencia bancaria podrían resultar de interés para un banco en crecimiento como el suyo.  En distintos puestos de la operatoria bancaria de la Bankers Trust Company de New York, hasta llegar a mi puesto actual de gerente de área, he adquirido conocimiento de todas las fases del mundo bancario, incluyendo relaciones entre depositantes, créditos, préstamos y administración interna. En mayo me trasladaré a Phoenix, y estoy segura que si me da la oportunidad podré contribuir al crecimiento de su institución.  Llegaré a esta ciudad el 3 de abril, y le agradeceré que me permita mostrarle cómo puedo ayudar a su banco a alcanzar sus objetivos.  Sinceramente: Bárbara L. Anderson.”  Dale Carnegie; “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”; 1936; pág. 24.

¿Recibió alguna respuesta a esta carta la señora Anderson? Once de los doce bancos la invitaron a pasar una entrevista, y posteriormente tuvo que elegir entre diversas ofertas de empleo.  ¿Por qué?  Porque la señora Anderson no les escribió lo que ella quería, sino que les escribió exclusivamente cómo podía serle útil a ellos. Se concentró en los deseos de los bancos, no en los suyos.  “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” 1 Pedro 4:10

Padre, qué importante es recordar tu Palabra que es mucho mejor dar que recibir, y que el que de nosotros desea ser el mayor, debe de ser siervo de los demás.  Que estos versos de servir a los demás, estén latiendo siempre en nuestros corazones en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.