viernes, 7 de julio de 2017

¿Hacia dónde vamos? 

A esperar a Jesucristo en los cielos, ser semejantes a Él, a conocerle eternamente: “¿Hacia dónde vas tú? —fue la pregunta del día, que le hicieron a Orquídea.  “Voy para los Estados Unidos a estudiar mi maestría”—contestó sin dilación la joven llena de emoción.  “No, me refiero a la vida, ¿cuál es tu dirección, hacia dónde vas vos?” –le preguntó Gaudencio, el sabio maestro.  “Interesante pregunta, la verdad no sé qué responder.”  El guía le respondió de manera sincera: “Decía Yogui Berra, famoso cátcher de los Yankis de Nueva York: "Si no sabemos hacia dónde vamos, terminaremos en cualquier otro lugar." Así que a esa pregunta hay que saber contestar.  Por mi parte sé que voy a encontrarme con mi Señor y Salvador” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “¿Hacia dónde vas vos? Yo a encontrarme con Dios” 06-07-2017. 

¿Quiénes somos?  ¿De dónde procedemos? ¿Dónde estamos? Y ahora, ¿Para dónde vamos?  A todas estas preguntas hemos contestado, porque en Dios nuestro Salvador, tenemos la respuesta; tenemos la solución, eso sí, con plena certeza.  Imagínate, vamos al encuentro de nuestro Rey y Señor, seremos transformados a su imagen, seremos tal como es Él y capaces de sujetar todas las cosas, para comenzar a gozar del Reino prometido.  Ven yo te invito, te invito a ir hacia el Señor conmigo. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”  Flp.3:20-21.


Padre, en Cristo sabemos que de Ti procedemos, aunque por el pecado de Ti nos alejamos.  Por tu amado Hijo Jesucristo, a Ti nos acercamos; contigo nos reconciliamos y hemos sido por tu Santo Espíritu engendrados para ser llamados tus hijos; los cuales en Cristo a este mundo hemos vencido.  Ahora hacia Ti vamos, hacia Ti regresamos; para ser hechos a la imagen de tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.  

jueves, 6 de julio de 2017

¿Qué es lo que soy en donde estoy?
Soy en Cristo más que vencedor (a):“¿Cómo de aquí saldremos?  Si estamos perdidos y aunque donde nos encontramos sepamos, ¿cómo hemos de salir de esta situación sin daños?”—preguntó todo angustiado el niño Eulalio.  “Buena pregunta mi estimado—dijo el maestro Gaudencio acercándose a su lado—aquí es importante no desesperarse y nuevamente recurrir a la respuesta de quién soy mi niño amado.  No sólo me interesa saber dónde estoy, sino también recordarme quién soy.  ¡¿Qué somos nosotros?¡”—preguntó a viva voz el sabio guía explorador.  “¡Somos hijos de Dios, exploradores del Reino, más que vencedores!”—gritaron todos a una voz.”  Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “Soy más que un vencedor”; 05-07-2017.

Ahora somos hijos de Dios, engendrados en Cristo por el Santo Espíritu del Señor.  Hemos sido conocidos por Dios Padre, para ser hechos conforme a la imagen de su Hijo.  Por ello somos justificados y santificados por Él.  Nos ha llamado para ser glorificados en el trabajo que Él nos ha preparado: ante este mundo afectado ser más que vencedores.  Por eso: somos en el nombre de Jesucristo: pacificadores, consejeros, proveedores, reconciliadores, ayudadores, herederos de bendiciones, sanadores, liberadores, fortalecedores, animadores, predicadores, sacerdotes, amadores de Dios y de nuestro prójimo, cumplidores, trabajadores, maestros, profetas, pastores, administradores de misterios: Hijos del Rey: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”  Rom.8:37.

Padre, gracias porque nos has hecho en tu Hijo más que vencedores.  Por eso no tememos estar en este mundo, porque nuestra labor es alumbrarlo con tu luz reflejada en nosotros. de ahí que somos esparcidores de tinieblas, alumbradores del Reino en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor. 

miércoles, 5 de julio de 2017

¿En dónde nos encontramos? 
En un mundo afectado, caído, que puede ser, en Cristo, por nosotros vencido: “El grupo de excursión de la escuela se había internado en el bosque, hacía varias horas qué no sabían dónde estaba la salida.  “Quisiera irme de aquí, estar en mi casa viendo televisión y comiendo mantequilla de maní.”—se quejó el niño Eustaquio.  Eulalio dijo sin reparos: “A mí me gustaría ir al restaurante del pueblo, con gusto me comería un rico asado de puerco” Y así seguían caminando mientras cada uno expresaba lo que deseaban.  Pero, el maestro Gaudencio les dijo con acierto: “Si alguno quiere ir hacia cualquier destino feliz, primero debería de saber dónde se encuentra su ser.  Si no sabes dónde estás, ¿cómo vas a poder a tu destino llegar?”  Cuentos del Reino; “Estoy en un mundo caído, en Cristo puede ser por mí vencido”; 04-07-2017. 
 
Aún si queremos ir a nuestra casa, primero debemos de saber dónde nos encontramos.  La persona que no sabe dónde está, ¿cómo va a poder dirigirse al lugar donde quiere ir?  Así que ahora sabemos que nos encontramos en un mundo afectado, en un mundo caído.  Esto producto del pecado del hombre.  No sólo nos alejó de Dios, sino que nuestro pecado al mundo afectó.  Sin embargo, debo de saber también que con Cristo a este mundo afectado puedo vencer: Aflicciones, enfermedades, ignorancia, miseria, pecados, depresiones, ansiedades, pesimismos, apatía, daños, traiciones, etc.  Hasta la misma muerte. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”  Jn.16:33.

Padre, gracias por revelarme en tu Palabra que estoy en un mundo de muerte, pero con Cristo he obtenido de Ti el perdón y la vida.  Que además todo lo puedo en el Señor y que puedo vencer las consecuencias de este mundo pecador, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

martes, 4 de julio de 2017

¿De dónde vengo, de dónde procedo, quién me formó?
Jehová mi Dios, mi Creador: “La pregunta parecía sencilla, así que la respuesta: ¡ser más sencilla debía!  Gaudencio la hizo entre un grupo de amigos, y contestó el que así quiso: “¿De dónde provenimos, quien nos formó?  Pregúntate a ti mismo: ¿De dónde provengo yo?”  Esa respuesta es fácil, no hay que quebrarse la cabeza—dijo Eulalio con emoción: “Yo provengo de mis padres, ellos me formaron cuando juntos se acostaron”—las risas por todos lados sonaron. “Pero yo—dijo Aurelio con determinación—voy un poco más lejos: Surgimos de una mezcla de materia orgánica en el Océano, en millones de años se formó la vida de manera espontánea” Y el sabio concluyó: “Como ven, tengo dos grandes respuestas a esa pregunta que a muchos inquieta.  Puedo creer que provengo de lo que Dios ha hecho: mis padres, la materia, el universo.  O puedo contestar que del Creador procedo: Dios a mí fue quien me formó, me entretejió en el vientre de mi madre con amor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón. “A mí, Dios fue quien me formó”, 03-07-2017.

A la pregunta ¿de dónde vengo, de dónde procedo?, como toda pregunta filosófica debe de tener una respuesta de tu interior, de tu espíritu, conforme a tu creencia.  Así que tenemos dos opciones para responderla: 1- Procedo de lo creado: soy un subproducto de la evolución de la materia; soy el fruto de mis padres; o, me formaron alguno de los diferentes dioses de la humanidad.  2- Provengo del Creador: Fui Creado, formado por el mismo Dios en el vientre de mi madre.  “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.”  Sal.139:13.

Padre, sé por tu Palabra, la cual creo en ella porque es inspirada por tu Espíritu, de que Tú y sólo Tú me formaste en el vientre de mi madre.  Por eso procedo de Ti, eres mi Creador, mi Dios y mi Señor.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor. 

lunes, 3 de julio de 2017

¿Qué somos, cuál es mi identidad?
Soy hijo (a) de Dios: “¡Qué horror, qué horror!  A mis cuarenta años—se quejó Eulalio—todavía no sé quién soy.  Sé mi nombre, e hijo de quiénes soy, pero realmente eso a mí no me da satisfacción.  No me determina un propósito, no me indica quién realmente soy”.  El sabio Gaudencio quien lo escuchaba atento, le expresó muy contento: “La identidad, una afirmación de la ontología, es importante porque con ella determinamos la calidad, y la manera, de ver y vivir la vida.  Nos ayuda a responder las preguntas de la filosofía: ¿De dónde vengo, ¿dónde estoy y para dónde voy?  ¡Yo puedo afirmar que soy un hijo de Dios!” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Soy un hijo de Dios”; 02-07-2017.

Conocer mi identidad me permite apreciar y respetar mi individualidad; aprender a amarme, aceptarme y luchar por lo que soy.  Hace posible que pueda expresar sin temor mi naturaleza exacta, y, darle un propósito a mi vida.  Me abre la oportunidad de aceptar la individualidad de los demás y apreciar este regalo de Dios que soy yo, para desarrollar mi potencial.  “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”  1Jn.3:2.

Padre, sé por tu Palabra que soy tu hijo, hecho a la imagen y semejanza de Jesucristo.  Sé también que soy aún imperfecto, pero llegará el momento en que seré tal y como Jesucristo es, para la exaltación de tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón, feliz día en el Señor. 

domingo, 2 de julio de 2017

¿Qué necesito saber para no ser un neurótico, un ser acosado por el temor?
Saber quién soy, dónde estoy y hacia dónde voy: “El Dr. Carl Jung, uno de los tres fundadores de la sicología moderna, tenía una profunda convicción sobre este gran dilema del mundo de hoy. Esta es una interpretación de lo que él decía al respecto: "Cualquier persona que ha llegado a los cuarenta años de edad y todavía no posee los medios para comprender quién es, dónde se encuentra, y adónde se dirige, no puede evitar convertirse en un neurótico - hasta uno u otro grado. Esto es cierto tanto si sus impulsos juveniles de sexo, de seguridad material, y de conseguir un lugar en la sociedad han sido o no han sido satisfechos." Cuando el benigno doctor decía "convertirse en neurótico" bien podía haber dicho "sentirse acosado por el temor."”.  Bill Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; pág.207.

Determinar, conocer y estar seguros de nuestra identidad, del lugar donde estamos y hacia donde nos dirigimos es muy importante.  No dominar, ni saber, ni estar seguro de alguna de estas respuestas nos resquebraja emocionalmente afectando nuestro sistema nervioso.  Al cabo de un tiempo nos convertimos en personas neuróticas, llenas de temor.  Sólo existe una persona que puede asegurarnos las respuestas a cada una de esas preguntas: Dios nuestro Creador.  Pues el Padre ha hecho un plan de salvación, afirmación y exaltación nuestra; en su Hijo Cristo Jesús, para ser revelado, para ser convencido y asegurado por medio de su Santo Espíritu: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.  Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”  Rom.8:16-17.

Gracias Padre porque estamos convencidos de ser tus hijos por medio de haber recibido a tu amado Hijo Jesucristo, como Señor y Salvador.  Gracias por tu Santo Espíritu, quien nos ha convencido de ser tus hijos, de que somos tus herederos, que laboramos para tu Reino y que somos glorificados en Cristo para tu gloria.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

sábado, 1 de julio de 2017

¿Qué ha establecido Dios para su juicio?
Un día en el cual juzgará al mundo en justicia por medio de Jesucristo: “-Le voy a relatar una historia interesante. Cierta vez, fui a entrevistar a Jean Cocteau. Su casa era un verdadero amontonamiento de adornos, cuadros, dibujos de artistas famosos, libros, Cocteau guardaba todo, y tenía un profundo amor por cada una de aquellas cosas. Fue entonces que, en medio de la entrevista, se me ocurrió preguntarle: "si esta casa comenzara a incendiarse ahora, y usted sólo pudiera llevarse una sola cosa consigo, ¿cuál elegiría?" -¿Y Cocteau respondió? -pregunta Alvaro Teixeira, responsable del castillo donde estamos, y gran estudioso de la vida del artista francés. -Cocteau respondió: "Me llevaría el fuego".  Y ahí nos quedamos todos, en silencio, aplaudiendo en lo íntimo de nuestro corazón una respuesta tan brillante.”  Paulo Coelho, Reflexiones Diarias, LO QUE TÚ SALVARÍAS.

¿Es posible lo que Cocteau deseó? No, tú y yo sabemos que eso es imposible.  En un voraz incendio, uno no se puede llevar el fuego para poder salvar todo lo que el incendio pudiera llegar a destruir, aunque uno lo quisiera.  De la misma manera no se puede evitar este juicio Divino.  Hay dos formas de enfrentarlo: Sin el Señor Jesucristo en nuestras vidas (quien será el Juez de este juicio), por lo tanto, estaremos expuestos a ese fuego eterno.  O bien, con Cristo en nuestras vidas, el cual nos ha prometido salvación y vida eterna.  Siendo Él el Juez, es mucho mejor tenerlo a Él y sus promesas con nosotros.  “porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.” Hech.17:31.

Padre, doy gracias por tu gracia, por la oportunidad que nos das hoy, ahora a todos los hombres de que nos arrepintamos y tomemos la promesa de salvación en Cristo Jesús nuestro Señor.  Porque así te ha placido, porque no hay otra forma de salvar la humanidad, retomo esa promesa y declaro a Jesús como mi Señor y Salvador creyendo en su resurrección, en su nombre Amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.