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sábado, 24 de noviembre de 2018

Yo me regocijaré en Jehová


¿Cómo debe ser mi meditación?
Dulce en Dios: “El maestro Gaudencio, expresó esto ante sus estudiantes: “…¡Pero es cierto! Meditar para nosotros no era una práctica constante, tan sólo lo hacíamos cuando estábamos metidos en algo grave. ¿La oración? ¿Solicitar la guía del Señor? Reflexionar en su Palabra, ver los asuntos que te aquejan de la vida diaria.  Todo eso estaba muy abajo en nuestra lista de prioridades; pero ahora, dulce es mi meditación en Dios, cómo me regocijo en ello yo” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Dulce meditar en el Señor”; 23-11-2018.

Alguien dijo por ahí que “la meditación es abrirme al Espíritu de Dios”; por tanto, la meditación se da en Él. Cuando lo hacemos y obtenemos preciosos réditos de paz, tranquilidad, amor, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, humildad, y dominio propio; nos entra un regocijo inexplicable, porque hemos adquirido el fruto de su Espíritu. “Dulce será mi meditación en Él; yo me regocijaré en Jehová” Sal.104:34.

Padre, que siempre mi meditación en todos mis asuntos sean dulces en Ti Señor, que saboree el proceso espléndido de poner en práctica tu Palabra en aquellos asuntos que me afectan o espantan. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 8 de enero de 2018

En una fuente no sale agua dulce y amarga

¿Debo de ir gradualmente dejando las maldiciones y chismes?

Casi todas, sino todas, las ataduras y los defectos que tenemos no pueden ser removidos de nuestro ser sin la ayuda de Dios. Lo hacemos con la lógica humana: Voy a ir poco a poco alejándome de ese mal. Como nosotros creemos que podemos, lo intentamos y luego cuando fracasamos nos frustramos.  Pero si se lo dejamos al Todopoderoso, oramos y le pedimos de corazón que nos ayude con ese mal, veremos que de pronto lo hemos vencido y es agua pasada. De una vez, no poco a poco. “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.” Sgo.3:11-12.

Padre, sé por experiencia que Tú me has arrancado de mi lengua el hecho de maldecir, aún a aquellos que me afectan. Cuando me di cuenta ya no decía malas palabras, ni de mi boca salía maldición, frustración, conmiseración, justificación. Porque en el nombre de Jesús, alcancé esa y muchas otras liberaciones.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.D