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martes, 9 de julio de 2019

Fuisteis llamados para que heredaseis bendición


¿Qué debemos de saber los hijos de Dios?
Fuimos llamados para heredar bendición: “Eulogia quería maldecir a Eustorgia su amiga. Y ya parecía que lo hacía, pero, el maestro Gaudencio apareció justo en el momento diciéndole esto: “Sé que Eustorgia te hizo mal, pero no devuelvas mal por mal. Por el contrario, bendice y haz con ella una buena acción. Tú bien sabes que estás llamada a heredar bendición.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Llamados para heredar bendición”; 08-07-2019.

Nosotros los hijos de Dios somos herederos de la bendición del Señor, y como herederos tenemos la bendición en nuestras manos, boca y pies hoy. Vayamos donde vayamos llevemos con nosotros la bendición. Bendigamos a los demás. Trasmitamos la bendición, que haga una cadena enorme. Derramemos bendiciones sobre los corazones y seamos portadores de la alegría de Dios, de esas buenas nuevas que Dios trasmite a través de nosotros. “no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.” 1Ped.3:9.

Padre, soy un instrumento tuyo para bendecir, porque Tú me llamaste para heredar bendición. Bendigo a mis hermanos y hermanas que leen estos mensajes, bendigo a quienes sirvo, a tu Iglesia, bendigo a mi casa y familia, a mi esposa e hijos, a mis nietos y sobre todo, te bendigo a Ti en el nombre de Jesús amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 31 de enero de 2019

Para no pecar con mi lengua


¿Qué debemos de hacer para no pecar con nuestra lengua?
Atender nuestros caminos, guardar mi boca con freno: “Orquídea llegó llorando, sentía que otra vez había fallado: “¿Por qué no pude refrenar mi lengua maestro?, estaba Eulogia hablando barbaridades, diciendo sobre los cristianos bascosidades. Creí que mi deber era a mis hermanos defender, mas terminé diciendo maldiciones y acabe por ofender”—confesó honestamente. El maestro Gaudencio le dijo rápidamente: “Para no pecar con palabras vanas, debemos de atender nuestros caminos de manera llana: examinarnos plenamente y meditar sobre qué es lo que me enciende. Aprender a guardar nuestra boca con freno, sobre todo delante de los impíos y ateos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Atenderé mis caminos para no ser con mi boca dañino”; 30-01-2019.

No es difícil hablar buenas palabras con las personas que muy bien nos hablan o nos tratan. Quizás en nuestra casa, en la Iglesia, en la escuela o en el trabajo donde laboramos y hasta en nuestra comunidad o algún lugar lejano. Pero en esos lugares podremos encontrar personas que nos digan palabras groseras o bien, que en Dios no crean; por lo tanto jamás medirán sus palabras. Pero nosotros sí podemos, para eso, atendamos nuestros caminos y examinémonos constantemente y así aprendemos a poner a nuestra boca, freno. “Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí.” Sal.39:1.

Padre, permíteme y guíame para poder atender mis actitudes, mi forma de actuar, mis caminos y pueda entonces lograr mi boca frenar, aún delante del impío, de modo que puedan mis labios bendecir y no maldecir en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 8 de enero de 2018

En una fuente no sale agua dulce y amarga

¿Debo de ir gradualmente dejando las maldiciones y chismes?

Casi todas, sino todas, las ataduras y los defectos que tenemos no pueden ser removidos de nuestro ser sin la ayuda de Dios. Lo hacemos con la lógica humana: Voy a ir poco a poco alejándome de ese mal. Como nosotros creemos que podemos, lo intentamos y luego cuando fracasamos nos frustramos.  Pero si se lo dejamos al Todopoderoso, oramos y le pedimos de corazón que nos ayude con ese mal, veremos que de pronto lo hemos vencido y es agua pasada. De una vez, no poco a poco. “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.” Sgo.3:11-12.

Padre, sé por experiencia que Tú me has arrancado de mi lengua el hecho de maldecir, aún a aquellos que me afectan. Cuando me di cuenta ya no decía malas palabras, ni de mi boca salía maldición, frustración, conmiseración, justificación. Porque en el nombre de Jesús, alcancé esa y muchas otras liberaciones.  Amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.D