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viernes, 16 de noviembre de 2018

Amar a Dios, a mi prójimo y a mí


¿Cómo es el orden de prioridad en cuanto al amar?
Dios, mi prójimo, yo: “Orquídea se acercó al maestro, quiso saber y le preguntó esto: “Gaudencio, dígame la verdad: ¿cuál es el orden de prioridad con que yo debo de amar?” –el sabio le contestó contento: “Buena pregunta me has hecho, en la Palabra de Dios está la respuesta: Primero es Dios a quien tengo que amar con toda mi mente y mis fuerzas. Luego mi prójimo, a quien le debo de servir con amor y presteza; y por último debo de amarme yo; esa es la cadena de amor” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Primero a Dios, luego al prójimo y por último yo”; 15-11-2018.

Cuando obedecemos al Señor, nuestras pasiones egoístas se disipan. El orden del Señor es así: Primero Dios, luego mi prójimo y por último yo.  Y los dos primeros los uno así: Amo a Dios y le sirvo; amando a mi prójimo y ayudándole con un deseo desinteresado. Dar lo mejor de mí para otra persona por encima de mis deseos y anhelos, es escribir una historia de Dios para la eternidad: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” Mr.12:30-31

Padre, mi amor es completo en Ti, cuando amo a mi prójimo y cuando yo no soy el actor principal de este mundo, ni a quien siguen los reflectores; eres Tú, es mi prójimo y por último yo. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 8 de febrero de 2018

Dios ama a los que le aman

¿A quién ama Dios?
A los que le aman, y temprano le buscan: “Dios, entre la multitud, encuentra algunas personas que le siguen, precisamente para estar junto a Él, justamente para morar en su presencia. El anhelo del alma puede verse satisfecho para esas pocas personas. Dejaré que Dios sepa que estoy buscando vivir en su presencia, estar cerca de Él, no tanto en busca de enseñanza o de un mensaje, sino solamente por El. Tal vez el anhelo del alma humana de ser amada por sí misma haya sido tomado de la gran alma divina.” Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved

No es por sus bendiciones, ni tampoco porque con Él vencemos este mundo afectado.  Tampoco porque nuestra vida tiene propósito. O porque por medio de su Hijo Jesucristo nos ha dado Salvación y Vida Eterna. No es porque su Santo Espíritu nos santifica y nos guía, no es por sus dones o por los ministerios en que Él nos pone.  Es su presencia, es su persona, es su ser. Mi Herencia y Vida Eterna es conocerle, mi Porción es Él. Por eso es que en cualquier momento, en cualquier estado, en cualquier situación debemos buscarle.  Seguramente le hallaremos: “Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan.” Pr.8:17.

Padre, te amo.  Te busco en cada momento y situación de mi existencia. De mañana medito en tu Palabra y te anhelo temprano, porque aún no despierto y ya te estoy hablando y saludando.  Y siempre te he hallado, porque Tú estás a mi lado en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

martes, 31 de octubre de 2017

Conozcamos al Pastor

¿Qué es más importante que conocer la Palabra de Dios?
Conocer al autor de esa Palabra: “Un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes…se ofreció a que le pidieran alguna pieza extra, por lo que un tímido sacerdote le preguntó si conocía el Salmo 23.  El actor respondió de inmediato: – “Sí, Padre, lo conozco, y estoy dispuesto a recitarlo con una condición… que después lo recite usted.” El sacerdote se sintió un poco incómodo, pero accedió a la condición. El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará…” Al final, los huéspedes aplaudieron vivamente, elogiando la interpretación. Entonces llegó el turno del sacerdote… este se levantó muy despacio y, tras un momento de silencio, cerró los ojos y recitó lentamente las mismas palabras que momentos antes pronunció el actor…No hubo aplausos, sólo un profundo silencio llenó la sala mientras algunas lágrimas comenzaban a brotar. El actor se mantuvo en silencio unos instantes, después se levantó y dijo: – “Espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido aquí esta noche… yo conocía el Salmo, pero el sacerdote conoce al Pastor.”  Autor desconocido, tomado del Internet.

Por supuesto que para conocer a Dios se necesita leer la Palabra de Dios.  Pero una cosa es recitar la Biblia de memoria, y otra cosa es tener una relación con el Señor. Porque si no hay relación íntima con Él, la Palabra tiende a ser como la semilla que es tomada por las aves en el camino.  Así que es importante leer y conocer la Biblia, pero es mucho más importante conocerlo a Él. “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,”  Efe.1:17.

Padre, anhelamos conocerte y tener una relación cada día más íntima contigo.  Ser testigos de tu amor, salvación y maravillas, en nuestra Judea, nuestra Samaria y hasta en lo último de la tierra.  Conocerte más y más para gloria tuya y nuestra, en el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor. 

viernes, 20 de octubre de 2017

Evaluación si amamos al Señor

¿Cómo ha de ser mi continua evaluación personal?
Si amo al Señor, de manera integral: “¿Si amo al Señor mi Dios?  Claro que sí, con todo el corazón”—Eulalio así a Eustaquio le respondió.  “¿Estás seguro vos?  ¿Te has evaluado a diario?”—le inquirió Eustaquio.  “¿Cómo? —preguntó el muchacho.  “¿Tengo la sensibilidad de mis sentimientos dispuestos para servirle?  Porque cuando no los tengo en Dios son propensos a herir o herirme.  ¿Ando buscando en todo mi propia autosatisfacción, o busco el bien de los demás y no esa primera reacción?”  Cuentos del Reino; Daniel Aragón, “Amarás al Señor tu Dios de manera integral”; 19-10-2017. 

Amar a Dios es tan difícil y complejo para nosotros, que pensamos muchas veces que en realidad sí lo amamos.  Pero cuando nos evaluamos a diario y nos preguntamos: ¿Me dejé vencer por el yoquepierdismo hoy, por mi pereza mental para a los demás ayudar?  ¿Estuve dispuesto a dar todo de mí, sin importar mi ego o el qué dirán?  ¿Fue más importante mi comodidad que el disponerme para los demás?  ¿Tuve suficiente fe, como para la vanagloria, el orgullo, la ira, la baja autoestima, vencer? ¿Proferí hoy palabras de vida, de esperanza, de bondad y de alegría? ¿Puedo hacer frente y vencer, sobre aquellas cosas que para mí son embarazosas, todo porque a los demás trae el bien?  ¿Me detuve hoy de dar por temor?  ¿Dudé de mi felicidad y del propósito de Dios a mi vida?  ¿Me acusé por algo hoy, del pasado o del presente? ¿Me molesté por las acciones o actitudes de otros hacia mí?  ¿Oh pude amar sin importar que me amen, comprender sin esperar que me comprendan? .  “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.”  Mr.12:30.

Padre, que pueda aprender a amarte de manera integral, que pueda glorificarte a pesar de mí.  Perdóname y sé que Tú me amas y en tus propósitos me haces andar para tu gloria manifestar.  En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.  


jueves, 12 de octubre de 2017

Poner mi casa en orden

¿Cuál es la primera institución que debe de pertenecer al Reino de Dios?

Cuando uno ha andado en desorden, esto es, cuando uno no ha adorado a Dios, todo lo demás está de alguna manera u otra en desorden.  Así que la primera persona para cambiar es uno, pero luego necesitamos: “Poner nuestra casa en orden”.  Implica un cambio en todos los miembros de la familia, se quiera o no, hay cambio.  Y hay, porque el cabeza de familia tiene un nuevo orden en su vida: Adorar al Creador.  Esto implica, cambios en la familia, cambios para bien.  No temas enseñar a tus hijos y esposa a tener una relación con el Dios de la creación. “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”  Jos.24:15.

Padre, ayúdanos a poner nuestra casa en orden.  Y esto es, en tu orden.  Dios de orden, Dios de leyes y de amor.  Que nuestra casa y yo, servíamos al Señor.  En el nombre de Jesús, amén.  Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.