¿Cómo nos pone el Señor al de Él apartarnos?
Atrapado, sin salida, quejándonos de la vida. Así podemos transcurrir echándole la culpa a los demás de nuestra lamentable situación. Incluso, hasta llegamos a culpar a Dios. Pero la verdad, es que nos alejamos y de Él nos olvidamos. De ahí vienen con los años la debacle y el estrepitoso fracaso, donde a los demás somos objetos de escarnio o de consejo para los hijos. “Nos pusiste por proverbio entre las naciones; Todos al vernos menean la cabeza.” Sal.44:14.
Padre, qué triste es andar sin
Ti y llegar a tocar fondo, porque nos estrellamos con la triste realidad de un
mundo afectado, dañado y caído. Enfermamos y nos hundimos. Pero de ahí nos salvas y nos
rescatas, para llevarnos a una mejor relación contigo. Y luego a levantarnos, y
por tu benignidad engrandecernos. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y
amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

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