Mostrando entradas con la etiqueta no hay temor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta no hay temor. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de marzo de 2019

El perfecto amor echa fuera el temor


¿Qué pasa con el que teme?
En su temor lleva el castigo y no ha sido perfeccionado en el amor: “Aurelio estaba todo inquieto, cuando habló lo hizo descontento: “Eufrosina es mi novia, va a ir a estudiar becada a Europa. Le he dicho que cuatro años son demasiados, que puede olvidarme y que mejor se quede a mi lado. Pero no quiso hacerlo y se fue y tengo temor que lo nuestro ya fue” –dijo desconsolado. Su maestro le contestó calmado: “Aurelio, ¿por qué no lo tomas como una prueba de tu relación? Sí hay amor, no sólo vencerá el temor sino que también vencerán los dos” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El perfecto amor, echa fuera todo temor”; 21-03-2019.

El temor es maligno y se encuentra en todas partes. Es una plaga, una maldición. No sólo es capaz de paralizarte, sino también de hacerte sentir culpable y aniquilarte con depresión o ansiedad. Son muchísimos los diversos tipos de temores que nos agobian. A todos ellos hay que eliminarlos. La única manera de hacerlo es con fe; creyéndole a Dios y dejar entrar al Perfecto amor y su palabra en mi alma. La fe me da esperanza; convicción plena en lo que espero, y esto quita totalmente el miedo. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1Jn.4:18.

Padre, perfeccióname en Ti, en el Perfecto amor. Que tu Santo Espíritu me provea de ese amor y de esa fe en mí que vence todo temor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 6 de febrero de 2018

No temeré lo que me puedan hacer

¿Si Dios está conmigo, debo de temer lo que me puedan hacer?
He de aprender a no temer lo que alguien me pueda hacer: “Cuando las cosas se ponen muy duras, la aceptación agradecida de mis bendiciones, repetida frecuentemente, también puede traerme algo de la serenidad de la que habla nuestra oración. Cada vez que me encuentro sometido a graves tensiones, alargo mis paseos diarios y voy recitando calmadamente nuestra Oración de la Serenidad al ritmo de mis pasos y de mi respiración. Si me parece que mi dolor ha sido ocasionado en parte por otros, trato de repetir, "Dios, concédeme la serenidad para amar lo mejor de ellos y nunca temer lo peor." Este benigno proceso curativo de repetición, en el que a veces es necesario persistir por algunos días, raras veces ha fallado en devolverme un equilibrio emocional y una perspectiva suficientes por lo menos para seguir.” William Wilson; “El Lenguaje del Corazón”; “¿Qué es la aceptación?”; pág.272.

No es fácil recibir daños y ofensas de las personas. Es difícil soportar el dolor, la traición, el engaño, la estafa.  Y no tanto de personas ajenas, lo más tremendo de soportar es de aquellas que están a mí cercanas. Ahora, sí yo tengo plena consciencia que el Señor está conmigo, y a sus propósitos le sirvo, ¿Por qué he de temer que algo de eso a mí me puedan hacer? Si a Él estando aquí, ¿cuántas injusticias no le hicieron? Y Jesucristo, nunca tuvo temor. Porque Él sabía y vivía que: “Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Sal.118:6.

Padre, que mi fe sea fortalecida en Ti para poder orar y repetir que no sólo perdono a los que me ofenden, sino que pueda estar seguro que en nada me pueden dañar y afectar, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.  Feliz día en el Señor.