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martes, 28 de mayo de 2019

Para que no se arrepientan y se vuelvan a Egipto


¿Por qué no alcanzamos las promesas del Señor?
Porque seguimos pensando como esclavos: “Aureliano llegó, al maestro Gaudencio, preguntando: “No entiendo, hay muchas promesas en la Palabra de Dios, pero pocas he podido alcanzar yo. Aunque no tengo mucho de haberme convertido al Señor, me digo que bien puedo alcanzarlas hoy. Pero quiero y no las tengo. ¿A qué se debe esto maestro?”—inquirió con desesperación. El maestro le sonrió y le dijo tranquilo: “Con Dios, tienes que aprender a renovar tu forma de pensar. Aún piensas como esclavo, y como esclavo, no estás preparado para pelear. Para las promesas conquistar, te debes preparar para guerrear” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Preparado para guerrear y las promesas de Dios conquistar”; 28-’05-2019.

De Gosén, territorio egipcio donde habitaba el pueblo de Israel; a Canaán, la tierra prometida; hay apenas 400 kilómetros yéndose por la costa del mar Mediterráneo. Esta distancia, lo más que requería eran unos 40 días para alcanzarla. El problema era que había que pasar por territorio filisteo y ellos eran guerreros. Israel no, porque ellos pensaban y actuaban como esclavos. Por eso Dios los llevó 40 años por el desierto, para que toda una generación muriera y la nueva aprendiera a pelear y a conquistar; pues sólo dos: Josué y Caleb entraron de la vieja generación. En ese proceso, Dios cambió la manera de pensar de su pueblo. La tierra, había que tomarla y conquistarla. De la misma manera, hoy las promesas de Dios. “Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.” Éxo.13:17.

Padre, que pueda ser transformado por medio de una renovación de mi entendimiento, para poder cambiar mi vieja manera de pensar, por la de tu Reino y así tus promesas poder conquistar, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 10 de mayo de 2019

Y la tomaréis y habitaréis en ella


¿Para que nos da Dios la tierra prometida?
Para poseerla y habitar en ella: “Eustaquio preguntó emocionado: “Maestro Gaudencio, dígame, tengo de Dios el llamado y quiero servirle totalmente y sin preámbulos”—le expresó. Su maestro esto le contestó: “Has pasado tu Jordán Eustaquio, por lo tanto tienes tierra nueva debajo de tus pies. Enraízate en ella: tierra nueva, raíces nuevas” Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “Tierra prometida para habitar en ella toda la vida”; 09-05-2019.

Estábamos enraizados en tierra dañada y caída, todo nuestro ser recibía la “sábila” contaminada, lo que ocasionaba que todo nuestro ser se viera afectado. Pero en Cristo, Él nos lleva de la mano para que pasemos nuestro “Jordán” y nos asentemos y echemos nuevas raíces en la tierra prometida, la tierra santa. Nos la da para que ahí nos asentemos, para que ahí habitemos y ya jamás de Dios nos separamos. “Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis en ella.” Dt.11:31.

Padre, te doy gracias porque Tú me has mostrado tu Reino; la nueva tierra prometida. Ahí quiero tener nuevas raíces para nutrirme con los nutrientes de tu Espíritu y ser lleno de la sabia de tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón.

martes, 12 de febrero de 2019

Sino este maná ven nuestros ojos


¿Qué es todo lo que te da el Señor?
Bendición: “Eulalio estaba enojado, por eso tiró el plato que contenía frijoles en crema remojados: “Esto es lo único que tengo para comer, son frijoles con crema, con esto mi cuerpo y alma se seca. Me gustaría poder comer un buen filé, con papas a la francesa; eso sí sería poder comer bien, y no este plato sin fresas”—dijo casi enojado. Su maestro le indicó esto: “Mira muchacho, Dios te manda ese plato, agradece y cómelo con amor, porque quiero decirte que bendición es, todo lo que te manda Dios.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “El maná es bendición de Dios”; 11-02-2019.

Cuando el pueblo de Israel caminaba en el desierto hacia la tierra prometida, Dios le dio maná por alimento. Pero ellos lo menospreciaron, lo vieron como poca cosa, y anhelaron comer pescado o carne roja. Ellos vieron “nada”; confesaron que “nuestra alma se seca”; y Dios los consumió cuando comían codornices. No mires la cantidad de tu salario, ni las condiciones de tu casa, mira que todo eso en manos del Señor, llegará a ser mucho mejor. Mira su bendición y da gracias. “y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.” Núm.11:6.

Padre, gracias por los diversos “manás” que siempre han estado de bendición para nosotros. Hemos visto después los racimos de la tierra prometida, pero antes tu bendición nunca nos faltó. Gracias por nuestro maná, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.