jueves, 7 de noviembre de 2019

A mí lo hicisteis.


¿Cuándo le servimos a Jesús?
Cuando servimos a nuestro prójimo: “Eulogia venía furibunda: “Me pidieron que ayudara en la Iglesia, y lo que querían era a indigentes comida yo les sirviera. Eso no me gusta hacer, lo que quería era predicar la Palabra por doquier”—expresó aún colérica. Su maestro Gaudencio le dijo esto: “No seas funesta; qué mejor predicar practicando la espiritualidad. Si a Cristo quieres agradar, a tu prójimo debes de ayudar” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Si sirves a otros, le sirves al Señor”; 06-11-2019.

Cuando servimos a los demás en alguna necesidad, estamos sirviendo al mismo Señor Jesucristo, estamos poniendo a un lado nuestro egoísmo por poner nuestra atención en Dios y su servicio. Ser desinteresados, al ayudar a nuestros semejantes, poniendo en primer lugar a Dios, luego al prójimo y por último a mi persona, es algo que el Señor no olvida jamás. “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Mt.25:40.

Padre, que el amor tuyo fluya a través de mí y pueda ser un instrumento de tu servicio, de tu amor por lo demás. Que sirva con gozo, alegría y bondad, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Como en el cielo, así también en la tierra


¿Qué se necesita para que en la tierra se haga la voluntad de Dios?
Que venga su Reino: “Eustorgia finalizó de predicar la llegada del Reino de Dios a cada lugar, a su maestro le preguntó así nomás: “¿Dígame por favor, qué se debe de hacer para que en la Tierra se haga la voluntad de Dios?”—inquirió la joven. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo a viva voz: “Lo que ya estás haciendo, exponiendo el establecimiento de su Reino.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra”; 05-11-2019.

El Reino de Dios se ha establecido, ha venido; pero el Reino de Dios es aquel conformado por aquellos que reconocemos a Jesucristo como Dios y Señor; que creemos en su muerte y resurrección y que además estamos dispuestos a darnos sin reservas al Cristo para ser utilizados como instrumentos de Dios. Si así hacemos, entonces su Reino está en nosotros, porque ya no hacemos lo nuestro, sino la voluntad del Todopoderoso. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Mt.6:10.

Padre, venga tu Reino a nosotros, para que tu voluntad se haga en la tierra como la haces en los cielos. Sobre todo, tu Reino esté en mi corazón, bien asentado y establecido Señor, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

martes, 5 de noviembre de 2019

Espera siempre en tu Dios


¿Qué debemos de hacer una vez vueltos al Señor?
Practicar la misericordia, la justicia y esperar en Él: “Eustorgia tenía argumentos, por eso le dijo a su maestro: “Me cansé de esperar lo que sentí Dios me iba a dar. Por eso ya no quiero en la Iglesia estar y le confieso que del Señor me voy a alejar”—le confesó directamente. El sabio Gaudencio le dijo fuertemente: “De Dios jamás podrás alejarte, así que lo mejor es que regreses a amarle. Y mientras en Él esperas para que te dé lo que Él te dará mientras tú te alistas; practica con los demás, misericordia y justicia” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Esperar siempre en Dios”; 03-11-2019.

Debemos de saber que las cosas de Dios requieren de nuestra paciencia, porque habrá cosas que le pediremos pero Él nos la dará hasta que estemos preparados debidamente para poder recibirlas. No debemos de retirarnos de Él, y si lo hacemos, debemos a Él volver. Luego, a esperar y mientras lo hacemos practicar con nuestro semejante, misericordia, justicia y verdad. “Y tú, vuelve a tu Dios, practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Dios.” Os.12:8.

Padre, en Ti estoy esperando siempre de Ti lo mejor, pues sé que siempre lo mejor estará por venir a mi vida. Las cosas que aún no me has dado, es porque sencillamente aún no estoy preparado; hoy aprenderé lo que necesite aprender para llegar a obtenerlo y por lo tanto en Ti esperaré y practicaré la misericordia y la justicia en Cristo Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Para que los que viven, ya no vivan para sí



¿Para quién debemos de vivir los que vivimos en Cristo?
Para Él, y no para nosotros: “Eulogia llegó contenta y así le dijo a toda la audiencia: “Por fin voy a hacer lo que he querido, voy a dejar la Iglesia y emprenderé una empresa con un amigo”—así les habló a sus amigos. Su maestro, el sabio Gaudencio le dijo muy quedo: “Antes de emprender algo por tu cuenta, ¿por qué mejor no lo consultas con Cristo, con su Santo Espíritu y así tienes de Él una respuesta? Cristo murió por ti, ahora ya no vives para ti, sino para el que te salvó dando su vida por ti” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Vivimos para quien nos salvó y rescató”; 03-11-2019.

Poco a poco nos vamos superando y nos vamos dando cuenta que ser discípulo del Señor es seguirle y obedecerle a Él en lo que Él ha preparado para que le sirvamos. Nuestros deseos egoístas y egocentristas se van mermando a medida que aprendemos de su Palabra y vamos conociéndole a Él. Él murió para que ya nuestra total atención se desprenda de nosotros, y podamos ver y seguir a Aquel que murió por nosotros, para salvarnos y darnos lugar en su Reino de amor. “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2Cor.5:15.

Padre, dejo de ser egoísta cuando pongo mi total atención en Ti y prosigo a seguirte y hacer lo que Tú deseas que yo haga; dame fuerzas y poder cada día para hacer tu voluntad y no la mía, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Para que la excelencia del poder sea de Dios


¿Dónde pone Dios la excelencia de su poder?
En vasos de barro como nosotros: “Eulalio quiso saber, como cristiano que es, si nosotros como hombres tenemos niveles de poder: “Maestro, si yo oro por sanidad por algún enfermo y éste se sana, ¿en mí hay algún poder, eso se realiza por fe? ¿Hay en mí algún nivel de poder?”—preguntó el joven al maestro. El sabio Gaudencio le dijo esto: “Nosotros tan sólo somos vasos, y vasos de barro que tienen este tesoro.  Para que la gloria, el poder y la excelencia sean de Dios y nunca de nosotros.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “La excelencia de Dios en vasos de barros”; 02-11-2019.

Somos como esos cántaros de agua que ocupó el Señor para convertirla en vino. Vasos vacíos que Dios llena con su Santo Espíritu a diario para poder ayudar a nuestro prójimo, de manera que podamos llevar ese mensaje de amor, orar, trabajar, y servir a nuestros semejantes para hacer las cosas especiales y diferentes que den gloria a quien la gloria merece: A Jesucristo nuestro Señor. “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,” 2Cor.4:7.

Padre, eres el Tesoro que está dentro de nosotros, para que tu excelencia en todo sea reconocida por todos nosotros y te demos a ti la gloria. Tan sólo somos vasos de barro que Tú llenas para hacer esos milagros de amor, que te dan a conocer y además gloria y poder. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Y tu trono será estable eternamente



¿Cuál es nuestro futuro y de nuestra casa?
De afirmación y de bien eternamente: “Eustaquio llegó preguntando, sobre el futuro cercano: “Maestro Gaudencio, ¿qué futuro tenemos nosotros, nuestros hijos y nuestros ancestros que en Cristo murieron?”—inquirió inquieto. El sabio le habló acerca de esto: “A través de Cristo se cumplió la promesa del Señor con el rey David. Luego a través de Cristo se cumple la promesa de Dios para mí, para tus hijos, para tus padres, para ti. Tu casa será afirmada delante de ti, y reinaremos con Cristo establemente, en un reino sin fin” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Hay un futuro prometedor con el Señor”; 01-11-2019.

Si tengo asegurado el ahora en Cristo, mi futuro está asegurado por Él mismo. Y abarca desde hoy con mi Señor hasta la eternidad con su Majestad. Así que por qué he de preocuparme por el mañana si hoy estoy en Él, con Él y para Él. Mi futuro y el de mis hijos y nietos, el de mi descendencia está afirmado para siempre en las promesas del Señor para su hijo y servidor. “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” 2Cr.7:16.

Padre, mi esperanza en Ti no es vana; está sustentada en el amor tuyo, en tus palabras que he creído yo, en tus promesas a lo largo de la historia humana. Yo las he creído para tu gloria y para gozo y alegría de tenerte para siempre con toda mi gente, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido


¿Qué cosas me ha dado el Señor?
Su escudo de salvación, su diestra y su benignidad: “Me preguntaba una amiga, qué cosas me ha dado el Dios a quien yo confío mi vida—le confesaba Eustorgia a su maestro Gaudencio—yo le dije con contentamiento: Mucho, me ha bendecido en todo mi camino”—finalizó su testimonio. Su maestro le dijo esto eufórico: “Y eso es bien cierto mi estimada Eulogia, imagínate: te ha dado salvación por su sacrificio, pues no hay otra forma. Te ha sustentado con su diestra en su Camino; y su benignidad te ha engrandecido” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Las múltiples bendiciones de amor de mi Señor”; 31-10-2019.

Cuando nos ponemos a pensar que la principal bendición que hemos recibido del Señor es el hecho de que podemos estar junto a Él y conocerle; esto implica un inmenso sacrificio y es tan excelsa esta bendición, que su vida le costó para poder hacer esto realidad. Sólo su amor por mí, por cada uno de nosotros, pudo lograrlo. Y luego, sustentarnos por su diestra y engrandecernos por su benignidad inmensa. “Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.” Sal.18:35.

Padre, he recibido de Ti el escudo de tu salvación, con Él estoy seguro Señor. Tu diestra me ha sustentado y en tu bondad me has engrandecido al ser llamado por Ti: “Mi hijo”; gracias Padre en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.