sábado, 7 de julio de 2018

Cristo no ha abrogado la ley


¿Vino Jesucristo a abolir la ley?
No, vino a que fuera posible cumplirla: “Simplemente no entiendo—expresó frustrado Eustaquio a su maestro Gaudencio— ¿Cómo es posible que el Señor Jesucristo no haya abolido la ley, y la salvación se dé por gracia y no por el cumplimiento de la ley?” El maestro le quiso explicar así: “Mira, te voy a enseñar un vídeo. Fue el 17 de agosto del 2011, en la súper copa que disputaron el Barcelona y el Real Madrid. A los 14:20 minutos del primer tiempo, Messi recibe el balón, burla a dos jugadores del Real, y luego envía un pase de veinte metros entre cuatro jugadores a Iniesta, quien la toma y sólo le bastó empujarla para vencer a Iker Casillas. Algo mucho mejor hizo el Señor, tú yo, sin ni siquiera saber jugar al fútbol, portando la camiseta del equipo celestial, vemos cómo el Señor burla a todo el equipo contrario, dispara, el balón te pega a ti, a mí, o quien le recibió, y luego la pelota entra de gol. Tú eres oficialmente su autor, pero quien hizo todo fue Jesucristo, nuestro Señor”. Cuentos del Reino, Daniel Aragón; “La ley se cumplió en el Señor”; 06-07-2018.

Se cumple la ley con Cristo en dos maneras: Uno, para aquellos que no le reciben o le aceptan. La ley les cae fuerte, con todo su rigor. Dos; para los que le hemos recibido, la ley se cumple en nosotros por medio de Jesucristo. Nos hemos declarado pecadores, por tal motivo la ley se nos aplica. Pero, Jesucristo cumple la pena máxima por mí o por ti, y nosotros tomamos el cumplimiento de la ley por Él (perfecto es, nunca pecó ni pecará). Así, Él muere, y nosotros tenemos vida. El resucitó, nosotros resucitamos en Él. Él se sentó a la diestra del Padre por obediente, nosotros también con Él. Así se cumplió la ley. “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Mt.5:17.

Padre, gracias por permitirnos cumplir con la ley por medio de tu gracia, a través de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Y nos santifica y perfeccionas por medio de tu Santo Espíritu. No se ha abolido la ley, la cumplimos en Jesucristo, nuestro Salvador, Señor y Dios. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

viernes, 6 de julio de 2018

Vosotros sois la luz del mundo


¿Qué somos para este mundo de oscuridad?
Luz del mundo: “Orquídea estaba maravillada, la noche era esplendorosa en la montaña. La oscuridad, existente en ese lugar, era densa y no se podía ver nada. Sin embargo, Eustaquio no la había llevado ahí por eso, sino para ver la danza de luces que revoloteaban en el espacio inmenso. “Bellas las luciérnagas, son fantásticas, es como un baile de luces que en la oscuridad contrastan”—dijo emocionada la chica. “Se les llama “quiebraplatas”—explicó Eustaquio a la muchacha— a estas luciérnagas danzarinas. Son como pedacitos de ese metal, que brillan intensamente en la oscuridad. ¿Sabes? Así contrastan las obras de los cristianos en el mundo actual, son como chispazos de luces, como carbones encendidos, como mechones de fuego en un mundo afectado y caído” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Tus obras de amor, son la luz del Señor”; 05-07-2018.  

Cada conversión, cada vida reconciliada con Dios que a través de la prédica y la evangelización que se realiza a diario es una luz que se enciende en vida en este mundo afectado. La labor emprendida por la Iglesia y los cristianos por la niñez a través de las múltiples organizaciones que colaboran en el mundo.  Las sanidades interiores, las reconciliaciones familiares, las restauraciones de hogares. La educación cristiana que llega a millones de niños sin oportunidad de educarse, el discipulado integral de millones de personas, es una potente luz que brilla intensa en un mundo oscuro. Las buenas obras, salvan vidas y glorifican al Padre. “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mt.5:14-16.

Padre, no nos podemos esconder, como una lámpara de una casa no se guarda en un cajón. Que la luz de tus hijos brille Padre firme, en este mundo afectado, y señale el Camino de tu amado Hijo hacia la Luz de tu Santo Espíritu; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

jueves, 5 de julio de 2018

La sal de la tierra


¿Qué debemos ser los cristianos para el mundo?
Sal: “Eulalio fue quien hizo la pregunta absurda, la pregunta burda: “Maestro Gaudencio, dígame, ¿Cómo se le puede devolver el sabor a la sal, cómo puede volver adquirir su salinidad?” El maestro lo quedó viendo, asombrado, callado. De pronto espetó su respuesta a la pregunta necia. “La sal jamás pierde su salinidad, pero si un día la perdiera y quieres su sabor devolver, sálala con la placenta de una mula, y vas a ver”—le afirmó el educador. A lo que Aurelio añadió: “Pero maestro, ¡las mulas no tiene placentas!” Gaudencio raudo le contestó: “Ni tampoco tu pregunta necia, tiene una lógica respuesta” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Eres la sal del mundo: ponte a salar y punto”; 04-07-2018.

Perdonar a los que te ofenden, ayudar a los necesitados, reconocer tus errores, trabajar por servir y no por ganar, tener paz en momentos convulsivos, responder bien por el mal, o bendición por maldición. No actuar con violencia, ni física, ni verbalmente. Cumplir con las metas y la mayoría de veces sobre cumplir. Agradecer en todo momento, ver la vida desde la perspectiva Divina. Predicar la Palabra, compartirla, enseñarla, promoverla. Eso es salar, dar sabor al mundo. Somos sal de esta tierra, ¿acaso puede la sal perder su salinidad? Jamás, excepto si tú decides no hacer lo que por Cristo y para Él, podemos hacer. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mt.5:13.

Padre, haz posible que no me desvanezca como la sal que me has puesto a ser en este mundo. Que siempre tenga la humildad y el amor para seguirte y servirte, que pueda dar el sabor de tu amor a este mundo afectado, en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

miércoles, 4 de julio de 2018

Bienaventurados cuandos sois vituperados por causa del Señor


¿Para quiénes son los grandes galardones en los cielos?
¿Bienaventurados los que son vituperados, perseguidos y tergiversados: “Eustaquio estaba afectado, pues sabía que lo habían tergiversado. “Completamente me han adulterado, todo lo que dije fue cambiado. Ahora me señalan de haber acusado a alguien, cuando lo que dije fue, información de una fuente, y ésta la señalé y anuncié. Y estas palabras usé: según tal y cual fuente, parece ser, tal y cual cosa. De ser así, esto no puede ser, es lamentable y condenable. Y aún en mi homilía aclaré: esperamos que los investigadores del caso, se pronuncien oficialmente para que todos estemos claros”—le dijo a Gaudencio todo agitado. El sabio le informó: “Eustaquio, bienaventurado sos. Predica, insta, exhorta a tiempo y fuera de tiempo, pues más de alguno estará de ti diciendo mal, estará mintiendo.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Bienaventurado sos, cuando te vituperan por predicar la Palabra de Dios”; 03-07-2018.

No se trata de quedar bien con todo el mundo, ni de predicar lo que todos quieren oír. El evangelio del Reino causa resquemor porque se predica lo que el Espíritu de Dios te ha puesto en tu corazón. Puede que a algunos les guste, les caiga bien. Puede que ellos sean tocados por el Espíritu y la Palabra de alguna manera los toque y les haga reflexionar. Puede que no. Puede también provocarle porque no es lo que él o ella esperaban. Y entonces traerá confrontación y molestia. Pero dice su Palabra: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” Mt.5:11-12.

Padre Tú mismo lo dijiste, que tu Palabra, tu evangelio, tu Reino, traería disensiones y molestias. Que pueda yo soportar y tomar a bien las críticas, los señalamientos, las provocaciones, las acusaciones de los demás, porque es tu Palabra la que predico y enseño; y me esfuerzo en practicar para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.   

martes, 3 de julio de 2018

Bienaventurados los que padecen persecución


¿De quiénes es el Reino de los Cielos?
De los que padecen persecución por causa de la justicia: “Por causa de hablar la Palabra de Dios, los profetas que padecieron persecución o muerte, son más de dos: Ezequiel, Amós, Daniel; Jeremías, Oseas e Isaías; ahí ya tenemos seis. Hay más, como el mismo Elías. Lo importante es que Jesucristo se está refiriendo a este hecho.  Y de verdad que cuando predicas esa Palabra de vida, lo primero que recibes son críticas. Que mucha gracia, que poca ley, que Dios es bueno, que tú no estás bien, etc, etc. Eres señalado, criticado, perseguido. Pero no te preocupes, que el que predica, padecerá por causa de la Justicia; sí, de la Justicia Divina, de Jehová Tsidkenu; y el Reino de los Cielos será de ellos”—expuso Gaudencio a su clase con anhelo.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Padecer por causa de la Justicia del Señor”; 02-07-2018.

Aquí si tiene que ver el padecer por causa del evangelio del Reino; por motivo de predicar, enseñar o compartir la Palabra de vida. Esta causa problemas, y es lógico que lo cause. En un mundo afectado y caído, donde su filosofía reinante es egocéntrica; exponer sobre lo opuesto a ello, no es bien recibido, ni tampoco bien discernido. Sólo los hijos de Dios la entienden y comprenden, porque Dios es quien nos la enseña y a través de su Espíritu, nos la revela. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” Mt.5:10.

Padre, seguiremos predicando, enseñando y escribiendo acerca de la Palabra del Reino.  Quiero seguir en ella meditando y reflexionando, y, si somos criticados, perseguidos o señalados, no importa, porque eso nos hace bienaventurados; en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

lunes, 2 de julio de 2018

Bienaventurados los pacificadores

¿Quiénes serán llamados hijos de Dios?
Los pacificadores: “Hubo un terrible incendio en la casa de Fulgencio. Pero llegaron rápido los bomberos y a costa de sus vidas, lo apagaron y a las personas que estaban ahí salvaron. Son héroes verdaderos estos bomberos”—exclamó entusiasmado Eulalio, al contarle lo sucedido al maestro Gaudencio. “En efecto que lo son—dijo el profesor—y es un excelente ejemplo de lo que es un pacificador. Como al bombero, que no le gustan los incendios, al pacificador no le gustan los enfrentamientos. Pero igual, se enfrenta con valentía a ellos. Y como el bombero, apagará totalmente el conflicto siguiendo la máxima de Jesucristo. Para ser llamado hijo de Dios, tienes que ser un pacificador” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Un hijo de Dios es un pacificador”; 1-07-2018.

Muchos judíos, incluyendo a los apóstoles, pensaban que el Reino de Dios, era el restablecimiento de Israel por medio de una gran guerra. Este “reino”, iba a ser al mejor estilo de David y Salomón. Pero Jesucristo nos predica que este Reino de Justicia no iba a ser instalado política ni militarmente al estilo de los reinos del mundo afectado. Y sus integrantes, los hijos de Dios, no iban a ser los guerreristas levantadores de masas. Por el contrario, iban a ser los pacificadores. En este mundo estamos como la sal y la luz, para resolver conflictos, no para provocarlos. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Mt.5:9

Padre, qué difícil es tomar el papel de pacificador; porque los que están en conflicto desean que pertenezcamos a uno o a otro bando. Y si pertenecemos a uno de ellos, ya no podemos ser pacificadores. Solamente estando en tu bando, en tu Reino, podemos llegar a serlo. Que siempre esté a tu lado, peleando las batallas de tu Reino, para ser un pacificador en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.


domingo, 1 de julio de 2018

Los de limpio corazón


¿Quiénes verán a Dios?
Los de limpio corazón: “No sé, no sé. ¿Cómo se puede creer en un Dios que no se puede ver?”—preguntó Eulalio totalmente azorado. Gaudencio le respondió calmado: “¿Quién dice que no puedes ver a Dios? Sí que puedes. Si te dispones a tener un limpio corazón, perfectamente podrás ver a Dios. Y te estoy hablando que podrás verlo en esta vida, podrás verlo en vos. Ahora, esto es fijo: que por tu cuenta jamás podrás tener un corazón limpio. Sólo será posible, si quien lo limpia es el Espíritu. Así, cuando perdones, podrás ver a Dios. Cuando des a otros, misericordia, podrás ver a Dios. Cuando realices cosas que jamás lo harías por ti mismo; conocerás al Altísimo” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “Un limpio corazón, sólo con Dios”; 30-06-2018.

El Rey David oraba así en el salmo 51:10: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”. Sólo Él puede limpiar nuestro corazón: perdonando nuestros pecados, instruyéndonos en su conocimiento, dándonos su misericordia y verdad. Cuando reconocemos que sin Él nada podemos hacer, cuando aceptamos que le necesitamos. Cuando perdonamos, cuando reconocemos nuestros errores, los confesamos y pedimos perdón; ya a Dios, o a otra persona. Cuando ayudamos, servimos y amamos. Ahí entonces, vemos a Dios; pues no nos vemos nosotros. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mt.5:8.

Padre, te veo en mí cuando no me veo a mí. Cuando no me enfoco en lo mío, sino en Ti y tus propósitos. Cuando me humillo porque perdón pido, cuando reconozco mis errores, cuando me dispongo a ser misericordioso, cuando sirvo por amor, cuando amo. Entonces es cuando te veo, porque mi corazón has limpiado en el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón; feliz día en el Señor.