martes, 18 de noviembre de 2025

¿Qué le vuelvo a preguntar a mi alma?

Porque te abates: “Es que la pregunta debe de ser mí una constante: ¿Por qué alma mía te turbas y te abates? Esperemos en Dios—le contesto yo—porque aún los dos, hemos de alabarle.”—confesó Eulogia con danza en el corazón. Su maestro, el sabio Gaudencio, le habló con emoción: “¡Qué hermoso! Ese ánimo para ti, hablándole a tu alma, Dios lo ha de bendecir.” Cuentos del Reino; Daniel Aragón; “No te turbes alma mía, esperemos en Dios, para ver el sol del nuevo día”; 15-11-2025. 

Es convencerme de que no hay situación que sea tan adversa, que en Jehová no espere, y que no le deje tal acontecimiento a Él. Provoca por supuesto malestares emocionales, el hecho de que tengamos que estar bajo la presión de la ansiedad: ¿Qué irá a pasar? ¿Me afectarán?, etc. Pero debemos de plantarnos firmes, y preguntarnos por qué hemos de estar turbados. Si en Jehová esperamos, seguro es que nuestro triunfo veremos. “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Sal.42:11. 

Padre, esperaré en Ti porque sólo Tú me haces vivir confiado. A mi alma le diré que no se turbe ni sufra abatimiento, porque Tú estás a cargo de ese asunto. Y que te adoraremos y alabaremos siempre. Y veremos ciertamente nuestra victoria en Ti. En el nombre de Jesús, amén. Tu hermano y amigo Daniel Aragón. Feliz día en el Señor.

 

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